Hace un año me puse a enumerar y explicar las razones por las cuales mi hijo, hoy con 13 años, nunca entró a primer grado. Antes que anotarlo en la escuela preferí sumergirnos en el maravilloso, incómodo, difícil pero liberador mundo de la autogestión de una educación alternativa.
Con un grupo de familias fundamos Tierra Fértil y Vito alternó su aprendizaje en ese proyecto educativo con lo que aprendía por el simple hecho de convivir en familia, en sociedad, viajando y probando actividades no formales. En esta nota hago un listado con mis razones para no escolarizarlo -llegué hasta 11- para que puedan encontrarlas fácilmente todas juntas.
La foto que elegí para el encabezado es una buena metáfora de nuestra experiencia. Estamos en El Chaltén, en uno de los viajes que hicimos en estos años, posibles gracias a nuestra economía familiar pero también a la libertad de calendario que nos permitió el unschooling. Hacía un par de años que Vito practicaba escalada deportiva en el muro del barrio y esa roca nos dio la oportunidad de hacer un boulder. En la foto yo lo estoy asegurando sin tenerlo –spotear se dice en la jerga-, mientras él escala un sin cuerda y a baja altura. Él lo hace solo, prueba, y mi rol es estar muy cerca.
Los que hacemos educación sin escuela pasamos mucho tiempo cerca de nuestros hijos o hijas. Eso nos puede cansar, claro, pero a la vez nos da muchísimas herramientas para educar. Ahora en retrospectiva puedo ver que las mías fueron la observación, la conversación, la presencia, la paciencia y la definición de sus y mis propios límites. Más que un desafío cognitivo, como madre viví intensamente la experiencia de poner el cuerpo. Usé el sentido común las más de las veces y otras, todo lo contrario, desnaturalicé muchas de las cosas que hacemos sólo porque las dicta la costumbre.
Hoy Vito terminó su primer año en la escuela secundaria y yo retomé lo que me encanta hacer: escribir. Si te gustan mis historias en primera persona, compartilas para que otras familias que eligen o necesitan esta opción vean que es posible.
- El calendario escolar no determina nuestros viajes y paseos
- Un combo de intuición e información
- Algo para proteger
- Tu interés es tu maestro
- Socializarte
- El aprendizaje invisible
- Exámenes
- Las tres mesas
- Del futuro al pasado, sin escalas ni boletín
- La adaptación del inadaptado
- Hey, teacher!
2 Respuetas
[…] Este corto documental es una brisa de aire fresco en un contexto donde, a toda prisa, gran parte de las familias que dejaron la escuela motivadas por las cuarentenas se lanzan al homeschooling reproduciéndola casi con exactitud en la casa. ¿Es posible salirse del curriculum escolar y sus evaluaciones de contenidos por año cronológico? ¡Claro que sí! Especialmente, durante la primera infancia y la niñez. Nuestra familia, en Argentina, es un buen ejemplo. Si no los leíste, mis “Relatos de una madre desertora” resumen mi experiencia: https://alteredu.com.ar/2020/01/20/mi-hijo-no-fue-a-la-primaria-relatos-de-una-madre-desertora/ […]
[…] leer: las democráticas, las libres y las Montessori son algunos ejemplos que conozco. También los unschoolers, familias que educan fuera de la escuela y sin […]