“La ley no crearía nada que ya no se haga: lo pondría como opción válida a nivel legal”

Por Julio Manuel Pereyra*

Yo aprendí que es una obligación que la escuela vaya a los niños. La Educación (con mayúscula) implica hechos pedagógicos, desde instanciaciones didácticas, donde la enseñanza se transforma en un acto social y político (no partidario/electoral). No es sinónimo de Sistema Educativo, y tampoco puede ser reducida a actos burocrático-administrativos.

La escuela (con minúscula, como institución) plagada hoy más de connotaciones de asistencialismo social, entendida por algunos como guardería y depósito, confundiendo aprobar con aprender, ha dejado de ser el único espacio de aprendizaje ya desde el inicio de la era de la Información y las TICs.

La necesidad de modalidades educativas alternativas y complementarias (Waldorf, Montessori, Pestalozzi, Comunitarias, Gestalt, etc), tanto o más funcionales a nivel pedagógico que la escuela tradicional formal, suelen ser menospreciadas, como muchas modalidades existentes dentro del propio sistema que suelen ser invisibilizadas (domiciliaria, hospitalaria/DyH, de alternancia, homeschool, etc.).

Temo que muchos docentes son incapaces hoy de pensar la Escuela (con mayúscula) fuera de una matriz de programas, currículum, tiempos administrativos (no pedagógicos), grados y acreditación y certificación de saberes. Y no hablo solo de Educadores Comunitarios o de Escuelas Alternativas, hablo de que parecen incapaces en sus discursos de entender/atender la propia diversidad de metodologías y modalidades que hoy posee el Sistema Educativo (Rural, Jóvenes y Adultos, EFAs, DyH, Robótica, Disruptiva, Interculturales Bilingües, etc.).

Leo, con un poco de estupor, que docentes que incluso hablan de «Inclusión» (yo en lo personal hablo de Educación No Excluyente) siguen hablando de lógicas escolares desde el «chip» escuela cuasi como espacio-edificio urbano. ¿Conocen que hay comunidades nómades en Argentina? (arrieros de montaña, pueblos originarios, trabajadores «golondrina», etc.). ¿Manejan conceptos como pluri- multigrado?

Es irónico, salvo que se ignore lo que es un PEI (Proyecto Educativo Institucional), o no se entienda lo que es ‘Comunidad Educativa’, que alguien pueda cuestionar que cada escuela pueda adaptar su perfil funcional y una educación en base a competencias (y no solo a contenidos) desde un modelo situado.

Suena ilógico que, en tiempos de «Inclusión» y PPI (Proyectos Pedagógicos Individuales) plagados de ajustes, entre ellos horarios reducidos, usos de Tecnologías Asistívas, etc., puedan cuestionarse modos como el homeschool.

Quienes hablan de «segregación», ¿ignoran que el modelo actual es expulsor? ¿Cuántos niños hay hoy no institucionalizados por no poder adaptarse al modelo escuela (horarios, formas de dictado, etc.), una escuela que aún no comprende cuestiones como accesibilidad cognitiva/cognoscitiva e insiste con temas como la cursiva?

¿Qué Red de apoyo tiene un Auxiliar Docente Indígena?

¿Qué continuidad pedagógica y secuencias didácticas posee hoy una escuela-sistema plagado de paros y feriados, con tiempos pedagógicos de lógica administrativa y no con fundamentos, por ejemplo, neurocientíficos?

El anteproyecto de la nueva Ley de Educación en/para Argentina contempla la posibilidad real de dar respuesta funcional y orgánica a la diversidad lingüística, social, en discapacidad, e incluso económica entre otras, que hay en el país. No solo eso, permitiría a muchos formatos de escuelas experimentales obtener la legitimidad que hoy, a veces, la burocracia y las porfiaderas de un sistema sin mea culpas, que incluso teme a evaluaciones como las PISA que dejan evidencia el desastre que afrontamos, teme reconocer y habilitar.

Que tristeza la mía, al ser una Persona con Discapacidad (Autismo/TEA), ver que reducen «Inclusión» a diagnósticos, en una falta total de perspectiva de las interseccionalidades que habitan la diversidad humana, que también debe ser «incluida» en las «aulas» (concepto que aún confunden con «salones»).

Qué incoherente, por no decir otro adjetivo, que se interpele o cuestionen modalidades híbridas o a distancia, cuando durante el ASPO de la Pandemia COVID- 19 los docentes decían:  «seguimos educando». Es decir, ¿se reconoce entonces que esa modalidad que mezcló distancia, virtual y homeschool es funcional y efectiva? ¿O por defecto se reconoce al interpelarla que no se estuvo a la altura profesional y del sistema de dar una respuesta adaptada?

Sépase que muchas escuelas alternativas por sus metodologías no vieron interrumpido su trabajo, como sí en su mayoría las escuelas formales.

En resumen, se teme que la nueva ley genere lo que ya ocurre, bajo una premisa que espanta, hablan de la Ley Nacional más se olvidan de las Leyes Provinciales de Educación e incluso dejan afuera a Municipalidades que poseen áreas de Educación e incluso Escuelas (en/de una Argentina Federal).

La resistencia tendrá más anclaje en sindicatos o supuestos que en reconocimiento de la realidad que hoy transitan las escuelas de Argentina, en todos sus niveles, con la necesidad de una reforma profunda. La ley, entonces, no crearía nada que ya no se haga, que ya no exista, solo que lo pondría como opción válida a nivel normativo/legal.

Ya existen, pese a la ignorancia, miles de niños que hacen homeschool con maestras Integradoras en horarios reducidos, aunque figuren que asisten a la escuela. Ya existe en el mundo la Educación a Distancia; ya existen en Argentina excelentes ejemplos de escuelas con un PEI propio que adaptan metodologías y dinámicas que son funcionales, pero que aún son miradas con recelo por aquellos que solo entienden educación como tránsito por una escuela regular (aunque hoy haya analfabetismo funcional, trayectorias discontinuas, etc.).

Para quienes hablan de contenidos mínimos, les recuerdo que literalmente eso ya existe bajo el nombre de Unidad Pedagógica.

La escuela, denominada tradicional (y hablo de la urbana) ya no sabe ni puede responder a las dinámicas sociales de la «modernidad líquida» (Bauman), por lo que necesita reformas que no siempre van a estar en los papeles y menos, necesariamente, en las praxis.

Ya existen así como escuelas confesionales, escuelas experimentales/alternativas, comunitarias, de Educación Popular (Freire); así como la nuestra multipremiada escuelita ambulante en el mundo académico, científico y pedagógico, pero ignorada sistemáticamente por autoridades educativas de la papirocracia.

Ya existe en el mundo OLPC (One Laptop pero Children) (Plan Ceibal/Uruguay, Conectar Igualdad /Argentina); ya existen (incluso en Argentina) las escuelas bosque; hay modelos como la pedagogía Reggio Emilia, el método Doman o el formato Sudbury Valley.

Para quienes ignoran cuestiones como el método Harkness pero tienen como gurús personajes mediáticos, concebir una escuela sin turnos y grados es cuasi demencial. Una ley que utiliza la palabra «libertad»,  a los acostumbrados al yugo de resoluciones y circulares, les debe sonar a «falta de control», un control que transcurre entres escritorios y papeles (y no pocas veces por clientelismo político y no por capacidad).

La nueva Ley podría destronar muchos mitos, entre ellos qué es ser docente o educador, obligándonos a transformarnos en pedagogos. Por lo que leo «todos» (muchos) quieren reformar la escuela, pocos (nosotros) hablamos de recrearla, es decir, no solo cambiar lo que hay, crear algo nuevo, innovar.

Para quienes la excusa es lo administrativo/bur(r)ocrático, se centra en lo que dice la Ley; para quienes prima lo didáctico- pedagógico, prima el aprendizaje.

En lo personal detesto a los tibios, que viven hablando de reformas, de cambios, de ajustes, pero cuando se le plantea algo nuevo, distinto, actualizado, huyen detrás del discurso políticamente correcto de lo moderado.

Como tarea, les volvería a hacer leer «El Maestro Ignorante» (Rancière) y vuelva a entender el concepto de «anatomía del aprendizaje».

La gente suele tener a lo que desconoce, a lo que no entiende.


*Julio Manuel Pereyra es Educador Comunitario. Fundador de la Escuelita Ambulante Caminos de Tiza. Multipremiado en el mundo en Educación, Discapacidad y Derechos Humanos:
Global Teacher Awards (India)
Global Educator Award (Malasia)
Premio Iberoamericano a la Execelencia Educativa (FIDAL)
Premio Espiral de Educación (España)
Premios Educación y DDHH y Premio Educación Intercultural (Organización de los Estados Iberoamericanos).
Su Escuela fue elegida por la HundrED (Finlandia) entre las 100 mejores experiencias educativas k-12 del mundo para la Global Education Collection 2026.
Premio Mundial de DDHH de las Naciones Unidas/ONU.
Premio Fundación La Nación a la Educación.
Educador en Argentina ignorado sistémicamente por Varkey (que llama docente solo a los empleados del sistema educativo).

Contacto: Instagram: @julio.m.pereyra
www.facebook.com/caminosdetiza/

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