Esta será la última nota que publique en esta web. Después de seis años de ingresos mínimos que no cubren los costos de mantenimiento ni mi trabajo periodístico, decidí pasar del formato gratuito al de pago. Una newsletter o boletín que vas a recibir cada 15 días en tu casilla de correo mediante una suscripción de 5 mil pesos argentinos o 5 dólares mensuales: lo que cuesta un café. De esta forma, los lectoras y lectoras vuelven a sostener con un aporte económico el contenido que les interesa. Como cuando comprabas el diario o la revista en el kiosco.
Nuevas formas de acceso a la información: una explicación
Desde la masificación del acceso a Internet en los 2000, todos nos acostumbramos a leer gratis. En gran parte, lo celebro, porque democratizó el acceso y la producción de información. Pero, a la vez, obligó a una reorganización de la financiación. Los medios tuvieron que salir a buscar más publicidad, fuera y dentro de la web. Las grandes tecnológicas (Google, Meta) se convirtieron en proveedores del soporte que antes era el papel y en agencias de publicidad y medios a la vez. Te cobran por poner anuncios que, a su vez, muestran en los contenidos que generamos las personas (periodistas independientes como yo, bloggeros e influencers). El truco es que, como dominan el soporte (las plataformas de publicación, las redes sociales), fijan y cambian la tarifa por los clicks, vistas y likes, que, a su vez, están dominados por los algoritmos que ellos mismos diseñan.
La consecuencia es que para que los creadores de contenido cobremos de ellos valores razonables (equivalentes, por ejemplo, a un salario mínimo), hay que tener cientos de miles o millones de visitas. Eso, para un nicho tan pequeño como las alternativas educativas, es muy difícil. Sin querer queriendo nos empujamos a ser lo que llamo «payasos de las redes«, teniendo que animar la cuenta con videos bailando, polémicas, títulos clickbait o placas con frases efectistas para ver si así atraemos público con la esperanza de en algún futuro siempre lejano aumentar ingresos. Competimos además con quienes en sus redes repostean y comentan contenido de otros, consiguiendo a veces más likes y seguidores que los generadores originales.
¿Renuncia, resistencia o replanteo?
Llámenle renuncia, o como quieran. Pero no estoy dispuesta a drenar en eso la energía que quiero poner en buscar la información, que ya de por sí es difícil porque la mayoría de los proyectos, escuelas, docentes o familias no mandan la información directamente. Es un escaneo constante de contactos, webs y redes para detectar con ojo clínico dónde está la noticia y qué relevancia tiene para la comunidad de lectoras y lectores. La mente puesta en discernir y analizar la información, para hacer entrevistas inteligentes y útiles, la energía aplicada al tiempo de redacción, corrección, creatividad y «gancho» para que ustedes quieran leer. Los recursos y horas para pagar mis viáticos, editar fotos, ver videos y escuchar podcasts para seguir aprendiendo y cultivando mi olfato.
Los que me conocen saben que mi entrega es generosa desde que en 2012 inicié junto a otras familias un espacio de aprendizaje para nuestros hijos en el quincho de casa. Que evolucionó en el sitio de AlterEdu cuando mi hijo creció y mi tiempo empezó a liberarse. Que los valores para pautar en mi sitio y redes sociales son sumamente accesibles desde sus inicios en 2019 (en 2025 la pauta mensual costó igual que cuatro cafés por mes). Saben que AlterEdu entregó alta calidad de forma gratuita, que ha alimentado las esperanzas y los recursos útiles para las familias, los hacedores, proyectos y escuelas, terapeutas, docentes, investigadores, estudiantes y hasta profesorados de carreras afines a la Educación.
Hoy, después de seis años de publicar entre tres y cuatro notas semanales de forma ininterrumpida, el reconocimiento es enorme y estoy sumamente agradecida. Pero la escasez de ingresos económicos empezó a pesar, sobre todo porque se combina con mi trabajo en la miniempresa familiar que nos da de comer. La opción era dejar, así que decidí probar antes dando a los lectores la posibilidad de co-financiar AlterEdu. No soy la única: muchas revistas y medios independientes y de nicho piden suscripciones. Algunos para sustentar sus gastos, otros para asegurar la imparcialidad sin tener que sujetarse a los intereses de la pauta publicitaria, pública o privada.
Ojalá el éxito me empuje en un tiempo a volver a actualizar los contenidos gratuitos en la web, porque creo que es lo mejor. No es culpa de nadie, como les decía: el clima de época, la historia, la evolución tecnológica y de los hábitos nos obligan a todos a repensar muchas cosas. Tampoco creo en ocupar lugares a la fuerza: el tiempo dirá cuán útil es este servicio para esta comunidad en particular. Y aunque no he detectado hasta ahora alguien que haga un trabajo similar, me alegra ver que haya cada vez más personas difundiendo formas posibles de transformar la educación y la escolaridad. Y aunque con 53 años me siento más sabia y equilibrada que nunca, también sé que darle paso a los más jóvenes (y a medios mejores si aparecen) es también honrar nuestro rol como adultos.
Ojalá los encuentre entre los viejos o nuevos lectores. Les dejo abajo los links para suscribirse. Gracias por leer y por difundir esta noticia entre quienes puedan estar interesados. ¡Que tengan un lindo comienzo de año nuevo!
Suscribirte a AlterEdu si vivís en Argentina: https://www.mercadopago.com.ar/subscriptions/checkout?preapproval_plan_id=08f77658e8514a13b52e34be1644be51
Suscribirte si vivís fuera del país: https://www.paypal.com/paypalme/DoloresBulit

Acá estoy visitando una escuela de Uruguay inspirada en Reggio Emilia

Acá, aprovechando un viaje familiar para conocer una de las escuelas sustentables que TAGMA construyó con voluntarios en distintos países de América
AGRADECIMIENTOS
Agradezco infinitamente a quienes en estos años acompañaron mi trabajo con pauta publicitaria, ocasional o constante, consultorías y viajes de cobertura:
María José Vaiana Educación Libre
Mabel Oddone (Academia Encuentros Educativos)
Sandra Majluf y Karina Intellisano (Centro Integral de Aprendizaje Libre Althea)
IDEC (Instituto de Educación y Crianza de Uruguay)
Ayni Esencia
Casa Kuntur
Laboratorio de juegos
El Proyecto C
Unli Acompaña
A Rodar Montessori
Montessori del Mar
Montessori La Horqueta
Semillita Juego Espontaneo
Aine Corizzo (Río Libre)
Satanama Educación Viva
El arbol del Norte
Ivana Vallenari (Cambiando la educación)
Idea Consultora
Escuela Alternativa de Miramar, Córdoba
Eniquiri
Okio Objetos Lúdicos
Escuela e Instituto Wunjo
Montessori Puerto Nuevo
Arbolar Espacio Vivo
La Estancia Montessori
Virginia Blaistein (Flor de Juego)
Finca La Huella
Organización Sudamericana de Escuelas Bosque
Infantium Montessori
Espacio Aine
Campus Montessori School
Yoguideas
Sea Roots
Método Nieves
TAGMA
Colegio Alborada

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