La Escuela Técnica Henry Ford, que está dentro del mismo predio de la fábrica en Pacheco (Tigre, provincia de Buenos Aires), festejó su aniversario con los estudiantes, docentes, empleados e invitados externos. Como redactora de AlterEdu y Autoblog formé parte del recorrido guiado por estudiantes dentro de las instalaciones refaccionadas a nuevo este año. Es nada menos que una fábrica a menor escala, pero con los mismos materiales que se usan en la de verdad, incluidos los robots. Sin miedo a equivocarme, una de las dos mejor equipadas del país junto con la secundaria de Techint en Campana. También es una de las dos del país administradas por una automotriz, junto con el instituto técnico de Renault en Córdoba (la que Mercedes Benz tenía en su planta de Virrey del Pino es de gestión estatal desde marzo).
Los futuros técnicos electromecánicos circulan con su particular uniforme: monos azules, calzado de seguridad y, los del último año, con un buzo de egresados que tiene al caballo del Mustang en el pecho (puedo imaginar sus caras de envidia, queridos lectores). Debería nombrarlas a ellas también, porque van en aumento desde que en los años 2000 la escuela se hizo mixta. Ellas y ellos, entonces, pasan juntos 9 horas por día durante 7 años; no es de extrañar que se refieran a la escuela como una familia. La matrícula hoy es de 223 estudiantes, se accede por examen de ingreso con cerca de 150 postulantes por año.
“La técnica está presente desde la primera piedra tallada. No es sólo un conjunto de habilidades o un medio únicamente productivo, sino una manera de comprender el mundo. Es la extensión de nuestra humanidad. Espero que les sirva para que la cuestionen, la reinventen y la usen como recurso para crear un mundo mejor”, dijo durante el acto de celebración la directora Susana Ambrosoni. “Tenemos que exigirnos ser la mejor escuela técnica del país, sus familias y ustedes tienen que exigirnos también, porque eso es lo que nos va a llevar a los próximos 60 años”, agregó por su parte el presidente de Ford Argentina, Martín Galdeano.
Aprender haciendo
Es el lema de las secundarias técnicas y su mayor diferencia con las comunes. Por la mañana cursan las materias del curriculum común y por la tarde los talleres. La carga horaria explica el título calificado para un oficio, con el último año dedicado a prácticas profesionales que, en este caso, se hacen exclusivamente en la planta de Ford. El uso intensivo de materiales y máquinas las coloca también en un ámbito aparte dentro de los organismos oficiales educativos.
Los laboratorios y talleres de mecánica, soldadura y metales, carpintería, informática, robótica, impresión 3D, electricidad, química y metales nos dejan a todos con la boca abierta. La circulación y equipamiento siguen las normas de seguridad de un ambiente de trabajo, con mucha luz natural y orden. En el centro de todo el edificio hay una sala multiuso con mesas de pingpong y vista al patio, donde reinan las dos Rangers que se usan para aprender y los autos eléctricos construidos por los chicos para los últimos Desafíos Eco YPF. Afuera, recorremos el predio verde que rodea el complejo fabril y la cancha de handball, el deporte oficial de la escuela.
Remodelación
En 2024 se completaron las mejoras en vestuarios y otras instalaciones generales, se reemplazaron ventanas, se modernizaron las áreas del personal y oficinas administrativas, se actualizó la maquinaria de la Sala de Herramientas con Robots Industriales, y se reemplazaron los sistemas de calefacción y ventilación. En 2025 se adquirió nuevo mobiliario y se realizó una renovación integral de aulas y espacios comunes interiores, incluyendo techos, iluminación, pintura y suelos. Hoy en día la escuela cuenta con 10 impresoras 3D, 3 robots industriales a escala ABB con PLC programable (idénticos a los industriales que se usan en la planta de Pacheco, pero de menor tamaño), cortadoras láser, 2 Rangers (V6 y Bi-turbo) para poder aprender hands-on y detectar fallas o averías y Laptops con headsets para mejorar la experiencia educativa.
Nuestra conversación con Martín Galdeano:
-El propósito de la escuela hoy, ¿es el mismo de hace 60 años?
-Nació en 1965, un momento donde la industria estaba creciendo y se necesitaban perfiles técnicos. Y creo que hoy tiene el mismo objetivo, formar a una parte importante de nuestro talento desde la primera juventud. Pero como creemos que cada uno hace su parte en una sociedad, la escuela técnica está dentro de una proyección más grande junto con las 60 escuelas rurales que construimos y refaccionamos y Ford Enter, un programa gratuito de formación tecnológica para jóvenes vulnerables que están subrepresentados en el mercado de trabajo. Además, desde 1983 la escuela cede sus instalaciones por la noche al colegio para adultos “Centro de Enseñanza de Nivel Superior N°451 de Tigre (CENS 451)”, que permite concluir de forma gratuita los estudios secundarios a personas de la comunidad.
-No es usual en Argentina este modelo de empresas que patrocinan su propia escuela. ¿Qué esfuerzo económico significa para ustedes, además del valor intangible que tiene la educación en general?
-En el área de resultados, el presupuesto de la escuela está dentro del de Administración. Financiamos más de la mitad del costo de lo que sería una cuota completa. Cerca del 31% de los egresados inician en Ford su primer empleo y, para que te des una idea, tenemos 100 personas que estudiaron acá y hoy cumplen distintos roles en la compañía. Desde Silvio Illy, presidente de la Alianza Ford en Tailandia, hasta los directores de posventa de Argentina y Sudamérica, pasando por distintos gerentes de planta.
-Con la modernización, a la escuela se la ve impecable y equipada, pero dijiste en tu discurso que quedan cosas por hacer.
-Hicimos un montón de cosas, pero para mí el secreto está en no conformarse. Celebramos los 60 años pero queremos seguir mejorando para ser nuestra mejor versión. Nos queda seguir arreglando y equipando las áreas de recreación, los patios y el jardín exterior. En términos académicos tenemos pendiente no perder el contacto con los chicos que se van a las universidades y terciarios, que según nuestras estadísticas son el 98% de los que terminan. Lo estamos haciendo mediante pasantías en alianza con universidades, para atraer el talento de los que se siguen formando. Y también me parece que tenemos oportunidad de hacer conexión con otras escuelas como las nuestras. Yo hablo bastante con algunas y tratamos de hacer benchmark de lo que hacemos unos y otros. Hay un montón que aprender, y es complementario para todos, porque todos buscamos crecer. Hay un trabajo más que interesante para hacer ahí.
-¿Vas seguido a la escuela?
-Sí. No me gusta que me cuenten lo que pasa sino ir directamente yo. Voy todo el tiempo, voy a ver las obras, a hablar con chicos. Por lo menos una vez al año me siento con ellos en una charla que se termina haciendo de dos horas. Con los del último año hablamos de orientación profesional, de la vida de las empresas, del futuro de la industria, y es algo que de verdad disfruto bastante.
Contacto con la Escuela Técnica Henry Ford: www.henryford.edu.ar
Nota publicada originalmente en Autoblog.com.ar


















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