Familias se negaron a hacer entrar antes a la escuela a sus hijos: no quieren la «quinta hora»

En la reunión que tuvieron en Abril, padres y madres de la escuela primaria No. 1 «Francisco Berra» de La Plata se pusieron de acuerdo entre ellos. No estaban dispuestos a llevar a sus hijos una hora antes a la escuela -a las 7 en vez de las 8-, tal como ordena la política nacional de la llamada «quinta hora». Se trata de una propuesta nacional a la que adhirieron las provincias para lograr sumar más días de clases en el año (ver listado de escuelas que la aplican).

Según dice el diario «El Día», los familiares de los estudiantes de tercer y cuarto grado decidieron que nadie entrará tan temprano, sino a las 8, como siempre, aunque se trate de una medida obligatoria. Después de establecer su postura, en el cuaderno de comunicaciones recibieron una nota firmada por el equipo directivo donde dice que «no están dadas las condiciones para implementarla en Mayo». Lo mismo había pasado en otra escuela de la ciudad, la número 15, con los familiares del primer grado (ver la nota). Les parecía «irrisorio» llevarlos a esa hora, principalmente por la inseguridad, declararon a otro medio (ver).

Aunque el diario platenese titula con la palabra «rebelión», lo cierto es que las familias son parte de la comunidad educativa enunciada en todas las normativas. Así que, a lo sumo, ejercen su derecho a rechazar una medida inconsulta que los afecta directamente. Algunos docentes también, por impracticable en ciertas instituciones, e incluso algunas familias se quejaron por la jornada doble impuesta en otras escuelas estatales (ver nota). La noticia tiene impacto porque lo cierto es que en las escuelas de gestión estatal, las familias en general tienen menos injerencia que en las  privadas o las de gestión social.  

Las medidas relacionadas con agregar horas intentan dar cumplimiento a la ley nacional 25.864, sancionada en 2003, que fija un ciclo lectivo anual mínimo de 180 días efectivos de clase. Algo que no siempre se logra teniendo en cuenta los feriados, paros, jornadas docentes o suspensión de clases por malas condiciones edilicias. También, el trasfondo es intentar mejorar los resultados en lengua y matemáticas o equipararse al servicio que reciben los que van a escuelas privadas. 

¿Cantidad se traduce en aumento de calidad? Puede que sí y puede que no. La educación no es una ciencia exacta y confluyen muchos otros factores. Me pregunto, sin embargo, si una hora agregada al mediodía hubiera generado la misma resistencia. 

Dolores Bulit

Nací en la Ciudad de Buenos Aires en 1972. Mi educación formal ocurrió en el jardín Casa de los Niños fundado por Elena Frondizi, la Escuela Normal Nacional en Lenguas Vivas “John F. Kennedy” y la Carrera de Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires. Mi educación no formal se amasó en una familia numerosa, presente, matriarcal en medio del patriarcado, de clase media profesional. Sin presiones curriculares o extracurriculares, con mucho tiempo y enorme oportunidad para el juego libre en la ciudad y en el campo. También me eduqué en mis empleos y en mis viajes, en mi pareja y con mi maternidad, con todas las personas que pasan por mi vida y a través de mi experiencia más reciente y transformadora con la gestación de Tierra Fértil, un espacio de aprendizaje basado en el juego y la autogestión con 8 años de historia.

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