Carlos Torrendell: “Ningún sistema educativo va a mejorar, ninguna escuela va a mejorar, ninguna política va a mejorar, ninguna comunidad ni experiencia educativa va a mejorar, si tenemos miedo»

Carlos Torrendell, nuevo Secretario de Educación de la Nación, abrió esta mañana el XVI FORO DE CALIDAD Y EQUIDAD EDUCATIVA: «Rumbo al futuro: la educación que necesitamos», organizado por la Fundación Educar 2050. Fueron sus primeras palabras en público como funcionario, en un homenaje a su colaboradora y colega Inés Aguerrondo, fallecida hace unos días.

«Es una alegría enorme estar acá. A Manuel (Álvarez Trongé, presidente de Educar 2050) lo conocemos ya hace mucho tiempo y al equipo, que ha ido variando, pero también se mantiene unido. Siempre es lindo ver cómo estas iniciativas son lugares no endogámicos, otro concepto importante para la escuela. Son lugares donde vamos pasando y también de ahí van saliendo otras instituciones, otras realidades.

Eso tiene que ser también la educación y la cultura. Agradecerles especialmente la continuidad del esfuerzo. Porque la Argentina se construye, como diría Mallea, con esa Argentina invisible, la que va haciendo cosas pequeñitas que nadie valora, pero es lo que mantiene a nuestro país en pie pese a todo. Hay que poner en valor esa artesanía de lo cotidiano que nosotros mismos no valoramos muchas veces, y estamos todo el tiempo mirando las tapas de los diarios. Bueno, valoremos la grandeza de la artesanía de lo cotidiano y pongámoslo en valor.

Los periodistas, perdón, pero siempre les insisto. ¿por qué no hacen en los grandes diarios un cuarto de página por semana de una buena práctica educativa? ¿Es tan difícil? ¿Estaría está tan en contra de lo que la gente lee? No sé por qué muchas veces la educación son siempre las malas noticias, se lo he dicho a varios medios y lo vuelvo a decir acá. Perdón, no quería retarlos, pero se me ocurrió esta idea de que también para poner en valor lo cotidiano tenemos que hacerlo público. Si estamos todo el día hablando de todo lo que anda mal, nadie va a aprender a hacer las cosas bien. Para aprender hay que hablar de lo que hay que mejorar, de los errores, pero también hay que conocer buenas prácticas. Entonces, dediquémonos a hacerlas públicas.

Es un honor enorme para mí de verdad estar acá, es una alegría enorme y saludo a todos los que están acá y los que nos ven desde otros lugares. Algunos que me conocen saben que a mí me pasaron cosas durante los últimos años a nivel personal y alguien me recomendó un libro que algunos de ustedes habrán leído que se llama «La bailarina de Auschwitz». A mí me hizo muy bien. Yo no soy muy de los libros de psicología, de autoayuda, pero debo admitir que me fue muy útil.

Y una vez estábamos con Inés Aguerrondo, de quién voy a hablar en breve. Nos habían pedido dar un taller y estábamos con Gabriela en Campana. No sabía qué decir, porque ya me había aburrido de mí mismo (me aburro de mí mismo seguido, lo cual está bueno, porque me permite hacer otras cosas). Y como a veces pasa, no sé si a ustedes les pasó, se me ocurrió una idea estando dormido. Entonces vinculé el libro, el problema del libro, que es en el fondo cómo sanar, con la innovación educativa. Y entonces hice una especie de charla donde hice paralelos entre el proceso de sanación de las personas frente a grandes crisis, y la innovación. Porque en definitiva la innovación y la mejora es también un proceso de sanación institucional, donde vos siempre estás tratando de, en definitiva, suturar y plantearte mejor a dónde podemos ir.

Y eso tiene que hacer una escuela y un sistema educativo. Y una de las cosas que dice que a mí me impactó mucho, en un capítulo hacia el final, es nadie puede sanar si tiene miedo. Me llama mucho la atención esa frase: nadie puede sanar si tiene miedo. Entonces, ningún sistema educativo va a mejorar, ninguna escuela va a mejorar, ninguna política va a mejorar, ninguna comunidad ni una experiencia educativa va a mejorar si tenemos miedo.

Esas cosas raras que uno hace cuando es joven, teníamos con un amigo un programa de televisión que se emitía por el canal de cultura de Cablevisión con el Ingeniero Palma a cargo del canal. El programa se llamaba «Estamos a tiempo», era propositivo en términos de futuro y en ese contexto. Ahí la conocí a Inés, entrevistándola. Y empezó una relación que fue bastante intermitente hasta que estando con el profesor Van Gelderen, como saben un gran formador mío en la UCA, trabajando, se nos ocurrió decirle traerla al Departamento de Educación, ella era egresada de la UCA, para que nos ayude a mejorar nuestro Departamento. Habrá sido el 2008.

Como profesora que se advino a enseñar en la carrera de grado de Gestión de instituciones educativas. Y la verdad que fue la que nos convenció que teníamos que repensar todo, nos sacó del miedo. Porque uno siempre se estructura, se limita. Nos sacó del miedo y la verdad es que para Gabriela, para mí, para el departamento, para la UCA, para muchísima gente, y para lo que pudimos hacer de innovación educativa allí en nuevas carreras docentes, fue un antes y después. Por supuesto que no es solo lo que hizo en la UCA, ustedes la conocen por todo lo demás, todo lo que escribió, su creatividad, su perseverancia pese a todo, sus dificultades de salud y personales hasta el final. Y, al mismo tiempo, su generosidad; siempre ayudó a todos en todo.

Siempre tenía tiempo para todos. Tenía esa inteligencia que producía académicamente, creo que una vez me dijeron que era la más citada de Argentina, viste cuando miden esas cosas. Tenía la cabeza para escribir, para pensar, para crear, para articular, para orientarnos en el cambio del departamento. Para salir siempre de manera oblicua de los laberintos; siempre nos enseñó a salir por arriba. Siempre nos empujó, siempre nos tuvo corriendo, porque vieron que ella te tenía al trote. Fue una persona que ya nos ayudará seguramente desde arriba, que nos cambió a todos los que la conocimos.

Y si algo bueno tal vez uno pueda hacer, seguramente entre otros, y sin ninguna duda en este desafío que tenemos ahora, es gracias a Inés Aguerrondo que quedó adentro nuestro en lo bueno. Por favor, en lo malo no la identifiquen, eso será un problema mío. Pero en lo bueno ella está y lo que podamos hacer va a ser siempre un homenaje a ella, una forma de revivirla, de recrearla.

Sólo quiero terminar con eso. Habría muchas cosas más para decir, pero no podemos alargar, podríamos hablar horas y seguramente me estoy olvidando de algo. Pero les agradezco mucho, me emociona mucho poder estar acá. Dios quiera que podamos seguir trabajando, inspirándonos, salir del miedo y pasar a la aventura y al futuro con esperanza. Gracias».

Mirá el video completo de la apertura del Secretario de Educación Carlos Torrendell:

https://www.youtube.com/live/hlb9LErxibM?si=49ID26-Nf_goyCMh

Dolores Bulit

Nací en la Ciudad de Buenos Aires en 1972. Mi educación formal ocurrió en el jardín Casa de los Niños fundado por Elena Frondizi, la Escuela Normal Nacional en Lenguas Vivas “John F. Kennedy” y la Carrera de Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires. Mi educación no formal se amasó en una familia numerosa, presente, matriarcal en medio del patriarcado, de clase media profesional. Sin presiones curriculares o extracurriculares, con mucho tiempo y enorme oportunidad para el juego libre en la ciudad y en el campo. También me eduqué en mis empleos y en mis viajes, en mi pareja y con mi maternidad, con todas las personas que pasan por mi vida y a través de mi experiencia más reciente y transformadora con la gestación de Tierra Fértil, un espacio de aprendizaje basado en el juego y la autogestión con 8 años de historia.

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