En Chile quieren que la futura Constitución allane el camino de las alternativas educativas y las familias que las eligen

La Asociación Chilena de Educación Alternativa presentó a la Secretaría de Participación Ciudadana su propuesta para el proceso de reforma constitucional en curso, cuyo texto final deberá aprobarse en diciembre próximo. Luego del rechazo del primer anteproyecto, las audiencias públicas recaudaron información hasta el 7 de julio pasado para elaborar uno nuevo.

En concreto, las escuelas y proyectos agrupados pidieron estos cambios dentro del articulado del anteproyecto:

  1. La libertad de enseñanza
     
    a) Las personas tienen el derecho de abrir, organizar, mantener y desarrollar establecimientos educacionales, sin otra limitación que las impuestas por el orden público y la seguridad del país.
    b) La enseñanza estatal y la reconocida oficialmente no podrán orientarse a propagar tendencia político partidista alguna.
    c) Se reconoce el derecho y el deber referente de las familias de escoger la educación de sus hijos o pupilos, atendiendo a su interés superior.
    d) El Estado respetará la autonomía de las instituciones de educación superior, de conformidad a la ley.
  1. La libertad de enseñanza
     
    a) Las personas tienen el derecho de abrir, organizar, mantener y desarrollar establecimientos educacionales, sin otra limitación que las impuestas por el orden público y la seguridad del país.
     
    b) La educación no formal o alternativa a la oficial podrá ser reconocida y otorgar certificaciones válidas, de acuerdo a lo que disponga la ley.
     
    c) La enseñanza estatal y la reconocida oficialmente no podrán orientarse a propagar tendencia político partidista alguna ni modelo filosófico o doctrina excluyente de otras
     
    d) Se reconoce el derecho y el deber referente de las familias de escoger la educación de sus hijos o pupilos, atendiendo a su interés superior.
    e) El Estado respetará la autonomía de las instituciones de educación superior, de conformidad a la ley.
    f) El Estado respetará los proyectos educativos que las comunidades educativas diseñen o aprueben.

«Como asociación hemos estado siguiendo el proceso constituyente a fin de colaborar, analizar y adoptar decisiones colectivas o individuales, porque consideramos que la piedra angular de la convivencia y gobernanza de las naciones es justamente en primer lugar la Educación. Creemos que ésta debe alejarse de los extremos, autoritarismos, y liberarse de la presión y conducción obligada llevada adelante por la política partidista o por la economía. La Educación en su más profunda y más amplia acepción y sentido preside la evolución de la cultura y la civilización, así como tiene el poder de facilitar u obstaculizar trasformaciones sociales y progresos humanos y espirituales», fundamentaron en la presentación.

Felipe Espinoza Rojas es padre y profesor de la Comunidad Educativa Peumayen Montessori, localizada en el sector sur de Santiago. En este momento ejerce además la presidencia de la Asociación. Hablé con él para que me explique las implicancias para las escuelas y espacios de aprendizaje no convencionales la reforma que se viene.

-¿El nuevo texto constitucional en discusión supone un cambio en cuanto al anterior para los intereses de la Asociación y sus representados?

-El texto anterior, que fue rechazado por la convención, no incluía la libertad de enseñanza explícitamente en su articulado. Eso sin duda podría haber puesto en riesgo la existencia de proyectos educativos como los nuestros. Se cuestionó bastante ese punto. La vigente ya la establece, pero desde una óptica que es distinta a cómo lo proponemos para este nuevo anteproyecto. Ahora se habla del derecho preferente de los padres a escoger el establecimiento de enseñanza. Nosotros, en cambio, hablamos de que las familias tengan el derecho de elegir la educación de sus hijos o pupilos. Es una diferencia pequeña pero fundamental. Hoy se elige el establecimiento, no un formato o una manera de educar. Esta libertad de enseñanza que proponemos profundiza y habilita a escoger una forma de educar que, creemos, abriría las puertas a más espacios alternativos.

Por supuesto que con ese cambio solo no alcanza, pero permitiría entrar a dinámicas de financiamiento y desarrollo que probablemente podrían estar en una nueva ley de educación que podría seguir a la aprobación de la nueva carta magna. Ya el mismo anteproyecto habla de los criterios de asignación de recursos públicos y pone la palabra «razonabilidad», lo cual nos abriría la puerta a participar de financiación si la ley lo permitiese. Pero lo más importante es que esta libertad de enseñanza esté definida de una forma que sea más que escoger un colegio laico, religioso o lo que sea.

-¿Qué apoyos han buscado o conseguido entre los convencionales?

-Hay una gran diferencia entre la participación lograda en el proceso constituyente anterior y el nuevo. Nosotros como Asociación nos reunimos con cerca de 50 de distintos sectores y presentamos una propuesta encabezada por el convencional Carlos Calvo (de la Universidad de La Serena) que finalmente no logramos que llegara al texto del anteproyecto. Pero al menos hubo espacio para poder dialogar, aunque lo que sea que haya llegado de nuestras ideas no fue acogido por las personas.

Este nuevo concejo constituyente nace desde un paradigma distinto. El otro partía de una hoja en blanco. Este, en cambio, nace de un anteproyecto que intentamos perfeccionar, y para el cual se formó un consejo de expertos distribuido de acuerdo a la conformación de nuestro Congreso y los partidos políticos, lo cual dejó establecidos unos bordes.

El concejo pasado tuvo un año de trabajo y este fue de cinco meses como mucho para que el plebiscito pueda realizarse el 7 de diciembre. El margen de interacción ha sido muy distinto y hubo muchos menos espacios para dialogar. El 7 de julio se cerró el proceso de audiencias desde la comunidad y ahora es entrar en la etapa legislativa para definir el articulado final.

-¿Qué mejoraría para ustedes si se incorporan los cambios propuestos?

Poder ampliar el espectro educativo, ampliar la visión de qué es la educación, cuáles son los objetivos y principios para poder formar un sistema que permita el desarrollo de todas las potencialidades de niños, niñas y adolescentes. Sin duda es un tremendo aporte para que nuestros espacios sean reconocidos y sus estudiantes puedan certificar sus estudios. Empareja la cancha, aunque esa es una mala metáfora porque no se trata de una competencia. Pero sí nos pavimenta el camino para poder subsistir, porque el hecho de no poder dar validez de acuerdo a lo que el Estado considera que es educar, merma la capacidad de financiamiento y el acercamiento de las familias a proyectos educativos distintos.

-¿Podría ponerlos en peligro de aprobarse el texto actual sin cambios?

-Si se aprueba tal cual como está no veo mayores riesgos. Habrá que ver qué procesos va a desencadenar la aprobación o el rechazo. Aquí no es que se cierra la educación alternativa, sino que nos acerca a nueva forma de mirar, a pensar cómo lo llevamos a la práctica, y eso probablemente nos llevará a una nueva ley de educación. Sin duda es un inicio para que la sociedad civil y la Asociación continuemos la construcción. Yo espero que sea un buen puntapié.

Contacto con la Asociación Chilena de Educación Alternativa: www.edualternativa.cl

Dolores Bulit

Nací en la Ciudad de Buenos Aires en 1972. Mi educación formal ocurrió en el jardín Casa de los Niños fundado por Elena Frondizi, la Escuela Normal Nacional en Lenguas Vivas “John F. Kennedy” y la Carrera de Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires. Mi educación no formal se amasó en una familia numerosa, presente, matriarcal en medio del patriarcado, de clase media profesional. Sin presiones curriculares o extracurriculares, con mucho tiempo y enorme oportunidad para el juego libre en la ciudad y en el campo. También me eduqué en mis empleos y en mis viajes, en mi pareja y con mi maternidad, con todas las personas que pasan por mi vida y a través de mi experiencia más reciente y transformadora con la gestación de Tierra Fértil, un espacio de aprendizaje basado en el juego y la autogestión con 8 años de historia.

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