La escuela ha nacido con el mandato de igualar. Pero lo que debería conservar es la igualdad de oportunidades para el acceso, no la pretensión de uniformidad. Creo que un sistema con diversidad de opciones -incluso la de educar sin escuela- es bueno en principio porque refleja la vida tal como es. Pero hay muchas razones más. En estos meses, escuelas llamadas «alternativas» y proyectos que transformaron las prácticas educativas actuales lanzaron una declaración colectiva que ya logró 750 firmas de apoyo, de Argentina y países como Uruguay, Brasil, Chile, España, Colombia, Perú, Italia, Israel, Paraguay y Puerto Rico. La declaración sigue circulando y el objetivo es que la sociedad conozca que esas opciones existen hoy, que no son una utopía y que quieren ser parte del debate, las políticas públicas y la formación docente. El documento se está compartiendo entre proyectos, escuelas, docentes, redes y autoridades locales en todas las provincias argentinas. Firmarlo y compartirlo es una forma concreta de apoyar esta diversidad dentro del sistema educativo argentino. Podés hacerlo acá: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSeNCQ_fBU_XWiQPkvcyjmL5ewWVsIQleafGXqU2XOMxzWCL5w/viewform.
Estas son algunas de las razones por las que creo que tu apoyo es importante:
. Tu hija/o no se adaptó a lo que le pide la escuela. Salís a buscar una alternativa, otro tipo de proyecto pedagógico. Te das cuenta de que no hay muchas, y que en la que lograste ubicar, no hay vacantes. Eso es porque es muy difícil que los proyectos pedagógicos innovadores, realmente transformadores, sean homologados. Hay que ir contra la corriente en muchos sentidos y eso hace que sean pocos.
. ¿Probaste una escuela alternativa y no te gustó? ¡Está bien! (diría Capusotto). Todos somos diferentes. Pero para que las propuestas educativas sean más variadas, el movimiento necesita ganar visibilidad, legitimidad y apoyo.
. Sos docente. Te gustaría hacer las cosas de otra manera, sabés o intuís que es posible pero no estás seguro de dónde buscar, dónde aprender eso que te enseñaron fugazmente en el profesorado o que pudiste investigar por tu cuenta. Las escuelas alternativas son los laboratorios de lo posible en materia de pedagogía y didáctica, pero por algún motivo inexplicable siguen siendo el secreto mejor guardado. Hay que aprovecharlos como espacio privilegiado para formarse o re-formarse.
. Sos parte de un equipo directivo. Querés democratizar el funcionamiento de tu escuela, hacerla más participativa. Involucrar a los docentes, a las familias, de verdad, para trabajar juntos. La mayoría de los proyectos «alternativos» surgen de la demanda, desde abajo, con la suma de voluntades, así que tienen mucha experiencia en esto de meter entusiasmo y compromiso.
. Sos funcionario de bajo o alto rango en el ámbito de la Educación. Todo el mundo habla de la crisis de la escuela, del cambio de paradigma. Tenés que buscar referentes para que te asesoren, y lo primero que se te ocurre es Finlandia. ¡No hace falta! En cada provincia argentina, en promedio, tenés al menos 20 «escuelitas alternativas», comunidades de aprendizaje, impulsos de familias y educadores. Andá a verlas, te va a salir gratis y de paso conocés modelos que están probados en nuestro territorio.
. Sos niño, niña o adolescente. La pasás mal en la escuela y pedís a gritos un cambio. La dinámica de tu familia se altera porque vos no te vas a callar. No hay donde ir, porque no hay opciones cerca, o no tienen grupos de tu edad, o no las pueden pagar o no están reconocidas por el Estado y tus padres no se animan. Pero la Convención sobre los Derechos del Niño (y niño/a ahí es cualquier menor de 18) dice claramente que tenés derecho a opinar, a expresarte, a ser escuchado, incluso te reconoce la libertad de pensamiento, de conciencia y de asociación. Tenés todos esos derechos, pero no tenés lugares concretos donde ejercerlos. Porque el mundo, lo sabemos, es de los adultos. Muchas propuestas alternativas están organizadas como comunidades infantiles, inspirándose en experiencias de todo el mundo.
. Sos terapauta ocupacional, acompañante pedagógico, psicopedagogo o de cualquier profesión ligada al apoyo del aprendizaje. Trabajás muy bien con los niños y niñas en consultorio, pero no hay un correlato en la escuela que colabore. Es hora de que la inclusión suceda en la escuela, y no solamente como una muleta del sistema educativo formal.
. Son un grupo de personas interesadas en abrir una escuela o un espacio de aprendizaje, respondiendo a la demanda de su comunidad. Se les hace cuesta arriba, se sienten solos, se hartaron de ser los locos del barrio. Bienvenidos al mundo de los invisibles. Mostrarnos todos juntos, con todas nuestras diferencias a cuestas, es importante. Adherir a esta Declaración es una oportunidad histórica.
. Sos una persona que anduvo revisando el peso de varios paradigmas en su vida: la forma en que comés, trabajás, vivís, amás, parís, criás… ¿Y todavía no te hizo ni un poco de ruido la forma en que está organizada la escuela? Tenés la intuición de que puede ser distinto, conocés quienes educan de otras formas, sabés por experiencia que en todas las épocas hubo «expertos» que estaban equivocados. Pues bien, hoy en Argentina podés agregarte una causa más.
. Sos un académico o un teórico de la educación. Tu trabajo es investigar, actualizarte y tratar de que el conocimiento que se produce en los claustros sirva para el bien común. Mostrar a tus alumnos y alumnas todas las opciones para que sean ellos quienes ejerzan el tan mentado pensamiento crítico. Acercate a las alternativas educativas de tu país, ayudalas a documentar cuando están desbordadas, mandales estudiantes a observar, organizá talleres y debates con ellas, nombralas, criticalas con fundamento. Cualquier cosa menos ignorarlas.
. Sos parte de una escuela alternativa que ya tiene reconocimiento oficial, después de años de luchar por ello. Por solidaridad, firmá la Declaración por las que todavía no lo consiguieron.
. Sos un arquitecto o constructor con especial interés en las formas físicas y materiales que enmarcan el aprendizaje humano. Tenés buenas ideas y te encontrás con las trabas reglamentarias cuando querés diseñar entornos novedosos, más amables, más «ergonómicos». Incluso, orientados a la permacultura, la sustentabilidad o un contacto más estrecho con la naturaleza. Muchas de estas escuelas invisibles trabajan así, valorando y siendo coherentes con el entorno en el que están, ofreciendo espacios más adecuados a cada etapa del desarrollo humano, sin separar a los estudiantes por edades, ni en aulas. Pero muchas de sus propuestas de uso del espacio no son legítimas para las reglamentaciones, y su funcionamiento está permanente amenazado.
. Trabajás en los niveles de burocracia y control del sistema educativo. En vez de poner trabas, asumí el rol del supervisor o inspector como ayudante del proyecto pedagógico institucional. Acompañá con amor a esa escuela para que encuentre su propia forma, su autonomía y lo mejor para su comunidad. Compartiles tus herramientas, o permití que ellos te muestren las suyas. Gran parte de la responsabilidad para el cambio recae en esos niveles medios, el de los supervisores, inspectores y docentes. Transmití lo que ves a tus superiores con el ánimo de acrecentar la cultura de lo que entendemos por educación, no de cercenarla.
. Trabajás en cualquiera de los sectores dependientes de la industria educativa (gastronomía, transporte, insumos, terapias, apoyos, tecnología, profesores, funcionarios). Sabé que más opciones a la hora de educar no generan menos trabajo, generan más. Nadie está queriendo desaparecer la industria educativa ni amenazando sus puestos de trabajo. Siempre va a hacer falta gente que quiera trabajar con niños y niñas.
. Creés que las calificaciones no sirven para nada y que la pandemia es una buena oportunidad para dejarlas atrás como forma de evaluar. Ninguno de los espacios y escuelas que armaron esta Declaración creen en las calificaciones, y por eso usan la evaluación formativa desde siempre (si ponen notas es porque el Estado se los exige). No es algo nuevo, ellas te pueden explicar cómo lo hacen.
. ¿Estás cansada/o del doble discurso de quienes dicen defender la escuela estatal pero a sus hijos/as los mandan a otras? Es completamente lógico, porque los hijos no son chiquitos para siempre y todos, sin distinción, tenemos ese impulso de darles a ellos lo que creemos mejor. La libertad para elegir no debe estar dada por la capacidad, intelectual o económica. Por eso las opciones deben estar al alcance de todos/as.
. ¿Sos homeschooler o unschooler? Puede parecerte que la Declaración no te representa porque no necesitás un espacio físico colectivo. Los que firmamos tampoco somos iguales ni estamos de acuerdo en todo, pero hicimos el ejercicio de ponernos de acuerdo y consensuar, porque nuestra necesidad es una sola: libertad y legitimidad para educar de acuerdo a diferentes visiones pedagógicas, de mundo y de vida. En España pasó algo similar cuando la Asociación por la Libre Educación (ALE) acompañó con su firma la Propuesta de Flexibilidad Educativa (PFE) iniciada por un grupo de familias que quieren tener la opción de que sus hijos no tengan que volver a la escuela presencial (más información acá: https://www.educacionlibre.org/ale-y-la-propuesta-de-flexibilidad-educativa/).
. Otros países tuvieron la misma idea de elaborar declaraciones o manifiestos a favor de la transformación. Es que a partir de la pandemia, la escuela quedó vestida con transparencias. Para los pudorosos, fue un shock. Las alternativas en educación ya se venían despojando de algunos tabúes hace años, y ahora están aprovechando la oportunidad para mostrar quiénes son y qué estuvieron haciendo mientras nadie miraba. Todo el mundo está hablando de educación y eso hay que aprovecharlo.
Apoyá hoy con tu firma la Declaración «Tiempo de alternativas en educación», surgida del consenso de redes de todas las regiones de Argentina. Para que nos vean, para que podamos aportar conocimiento y evidencias acumuladas de nuestras experiencias, para que muchos más adultos y niños/as puedan acceder a la educación que nos merecemos.
Leé la Declaración, firmala y compartila desde acá: https://forms.gle/TtcrGkG9QMrXyMm8A
Foto de portada: Escuela de la Nueva Cultura La Cecilia
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