De Ecuador a Córdoba: la escuela activa Wunjo se inspira en el “Pesta” y logró que sus estudiantes rindan libre con material concreto

Desde hace 10 años, en la zona norte de la ciudad de Córdoba existe un espacio educativo que revive en Argentina el espíritu de un proyecto que inspiró a las escuelas activas de España y Latinoamérica. La Fundación Pestalozzi, más conocida como “El Pesta”, fue una escuela que funcionó en el valle de Tumbaco, cerca de Quito, entre 1977 y 2005. Fundada por la pareja alemana de Mauricio y Rebeca Wild -en principio, para sus hijos- fue revolucionaria porque confió ampliamente en la capacidad natural de los niños para aprender con autonomía en el mundo.

Cristina Vitale y Evelyn Winckler son fundadora y coordinadora pedagógica, respectivamente, de la Escuela de Pedagogía Activa Wunjo. Desde 2014 fue creciendo junto a familias integralmente comprometidas con la educación de sus hijos y hoy ya tiene una propuesta pedagógica también para los adolescentes que se suma al preprimario y el primario.

La comunidad de familias era la columna vertebral del “Pesta” y así lo hacemos nosotros también. La comunicación y la interacción con el proyecto educativo es el gran núcleo de trabajo. Dos veces al mes –nos gustaría incluso más- nos encontramos los adultos del espacio y de las familias para trabajar temas pedagógicos, de crianza, de acuerdos de convivencia”, me cuentan.

-En estos 10 años, ¿cuáles han visto que son los planteos de las familias, sus búsquedas?
-En estos últimos años, el tema clásico que surge es qué hacer con los preadolescentes y las pantallas. Es una pregunta que atraviesa todas las familias: ¿permitimos, no permitimos, cómo lo regulamos?
Otra de las preocupaciones frecuentes es si están aprendiendo. Pero desde que empezamos a implementar reuniones donde los adultos usan el material concreto y los rincones de interés, bajó muchísimo la ansiedad.

-¿Por qué tomaron el “Pesta” como referencia? ¿Lo conocieron funcionando?
-Cristina Vitale: año por medio viajo a León Dormido (la comunidad que quedó luego del cierre de la escuela). Voy a hacer seminarios y pasantías, en general durante octubre. Y tuve la suerte de conocer a Mauricio y aprender con él (ver nota sobre su fallecimiento en 2020).
En mi recorrido de vida fui maestra del Estado, trabajé en gabinetes de orientación escolar, luego hice un seminario Waldorf y trabajé en escuelas con esa pedagogía. Pero cuando conocí la historia del “Pesta”, no me quedaron dudas. La sensación que tengo es que lograron adaptar Montessori a Latinoamérica.
Pero no sólo eso, creo que le añadieron elementos hacia la autonomía mucho más amplios que los que yo he visto trabajar en la pedagogía. El año pasado fui a especializarme en la etapa del secundario y quedé fascinada con el trabajo de autonomía que hacen los adolescentes, algo que no vi en otras miradas educativas.

-El secundario es lo más reciente en Wunjo. ¿Cómo trabajan?
-Todas las edades nos reunimos de lunes a viernes por la mañana y algunos días por la tarde para proyectos y talleres. Como aprendizaje grupal el “Pesta” consideraba que una de las grandes actividades de la adolescencia es el viaje. Entonces, el grupo planifica uno y se sincronizan las distintas áreas del conocimiento con ese proyecto: geografía, historia, literatura, idiomas, matemáticas, economía.
A su vez, se trabaja con microproyectos. Producciones, microemprendimientos y proyectos a corto plazo como conseguir material nuevo, juntar dinero para pequeñas salidas, etc.
También buscamos gente de confianza que los pueda recibir una vez por semana durante una mañana para ver en vivo y en directo cómo se realizan oficios y trabajos. En definitiva, esta etapa para nosotras tiene que tener mucho arraigo en la realidad y mucho de deseo y responsabilidad con el propio proyecto por parte de los jóvenes.

-¿Cuáles son las fortalezas que notan en los estudiantes de Wunjo en estos años?
-Creo que lo que más los beneficia es que tienen una enorme posibilidad de expresar con claridad lo que sienten y lo que quieren. Y también tienen conciencia de ser parte de un grupo que trabaja muchísimo la empatía con el otro. Sobre todo, la posibilidad de sostener al otro en disidencia, no sólo cuando hay consenso. Sin entrar en esos lugares reactivos de la adolescencia, de ataque y defensa, que son la raíz del bullying.

-¿Acreditan de alguna forma los aprendizajes para obtener títulos oficiales?
-El año pasado tuvimos la primera experiencia de acompañar a un grupo a rendir libre 6to. grado para finalizar la Primaria. Y este año acompañamos a otro. Rendir o no es una decisión de las familias. Lo dan en la escuela Alberdi, que es donde funciona la sede de Inspección y es una institución muy dispuesta.
Esto viene de un un trabajo que venimos haciendo con el Estado, donde hasta ahora incluso admiten que nuestros estudiantes lleven el material Montessori o el material concreto a los exámenes.

-Ese es un logro bien interesante. ¿Cómo lo consiguieron?
-Sí, fue un proceso. Nos contactamos con la Inspección de la Regional Primera (la de Córdoba Capital), que es la que nos corresponde. Fue un camino de entrevistas, de contarles quiénes somos, nuestro recorrido. La inspectora de ese momento se interesó mucho, sobre todo en el abordaje de las Matemáticas con el sistema del Pesta y de Montessori, así que ella nos dio una entrada importante.
Nos contó que hubiera sido muy bueno usar eso durante la pandemia, que había sido un momento de mucha soledad en las escuelas del Estado. Creo que llegamos justo en una etapa sensible como para acercar este tipo de educación, que incluye materiales en los hogares y mucho trabajo familiar.
Eso fue una buena antesala. Después la inspectora cambió, pero el diálogo se mantuvo. También acercamos el material concreto como un material posible más que podría estar en todos lados. No como una especialidad o un método determinado, no, porque nosotros creemos que ayuda a la integración del ser en la resolución de problemas. No es solamente una herramienta complementaria.
Además, conocimos a las maestras que toman los exámenes. Que hasta nos hicieorn una devolución sobre lo que observaban de los chicos. Este año será la segunda vez, un grupo rendirá sexto y otro quinto. El poder acompañarnos grupalmente es una experiencia muy linda, porque en esa instancia en general se ven chicos que van a rendir individualmente.

-En Córdoba es posible rendir libre desde 5to. grado, pero ¿qué pasa con el nivel secundario? (la Resolución 01/15 dictada por la Dirección General de Educación de Jóvenes y Adultos establece un régimen para la educación de nivel primario de examen libre hasta los 14 años). 
-Estamos tramitando entrevistas con un bachillerato acelerado de Córdoba que es semi privado, está oficializado y subsidiado. Queremos trabajar con ellos l posibilidad de que los chicos vayan rindiendo lo que llaman módulos, que son bien interesantes. Eso iría en paralelo con lo que ya te contaba del viaje y los proyectos grupales.

-¿Qué buscan las familias en Wunjo?
-Evelyn Winckler: Yo percibo que buscan esto que nosotros podemos ofrecer muy fuerte, que es la contención grupal. Pareciera que en la adolescencia hay pocos espacios dispuestos para eso hoy.
Ya con 10 años de recorrido estamos implementando que algunos representantes de la comunidad educativa que ya tienen trayectoria puedan contar su experiencia y recibir a las familias interesadas.
Cristina Vitale: El panorama y las razones por las que llega una familia son muy heterogéneas. Para mí, eso es bueno. Hay algunas que vienen desde el dolor con niños que no han podido integrarse a escuelas por fallas del sistema. Muchos niños con autismo, que van a la escuela tradicional con maestra integradora, pero no logran una interacción genuina. Entonces muchas familias lo reconocen y buscan otra cosa. Por otra parte, están viniendo familias con adolescentes que han vivido mucho la incomodidad del secundario como un lugar de mucha crisis y no desean que sus hijos crezcan presionados por esas crisis.

-¿Cómo gestionan el sostén económico de la escuela?
-Somos un proyecto 100% autogestivo hasta el momento. Alquilamos una casa grande en el barrio Villa Belgrano, cerca de Circunvalación de la Mujer Urbana. Toda la planta baja y el patio están destinados a la escuela. Nos financiamos con los aportes de las familias y la ecosomía, una forma de economía comunitaria que también trajimos como idea del «Pesta». En un círculo se proponen necesidades y las personas que quieran hacen un aporte, que es anónimo y de la cantidad que sea. Con esto se busca mirar la potencia grupal en relación a lo económico.
Hace dos años que estamos en esta casa, pero uno de nuestros objetivos es conseguir un espacio propio, ya construido o un terreno.

Perfiles

María Cristina Vitale estudió el profesorado de enseñanza primaria en Buenos Aires y trabajó en escuelas del conurbano. Cursó Bellas Artes la carrera de Terapia Ocupacional. Trabajó en instituciones pedagógico/terapéuticas con niños y jovenes con riesgo social y personas con discapacidad. En Canadá cursó el profesorado de arte en Toronto y en la escuela de Arteterapia. Formó parte del programa “Family Relief” en ese país, acompañando a familias con niños con dificultades en la socializacion. En Chubut fundó la Asociación Civil “Palomas de Arte”, que se dedicaba a la integración de adolescentes de cuarto y quinto año del sistema educativo convencional con jovenes con discapacidad en torno al teatro, la plástica y la música. Hizo seminarios para docentes y familias sobre Educación Activa y una formación terciaria en Arteterapia.Viaja regularmente a Ecuardor a formarse en el Proyecto Integral León Dormido sobre metodologías educativas y comunitarias dirigidas a familias. En Córdoba fundó Wunjo, un instituto pedagógico con sus cuatro niveles: preescolar, primaria, secundario y terciario.

Evelyn Melisa Winckler es Arteterapeuta, Doula y estudiante avanzada de la licenciatura en Psicología. Cursó la carrera terciaria de Arteterapia en Instituto Wunjo e hizo sus prácticas y profundización pedagógica en la Escuela en 2017. Desde ese año investiga la Pedagogía Activa, no sólo en el ámbito institucional, sino también en el convivencial y familiar. Escribe la Tesis «Convivencia con los niños y niñas: desafíos y aprendizajes actuales». Recibe a las familias interesadas en conocer la propuesta y la metodología del Aprendizaje Sincrónico, propio de la Escuela. Es guía de sala de Primaria de segundo ciclo y Coordinadora pedagógica de Wunjo.

Contacto con Wunjo:
Tel. 3518683915 / 3513027905 – espaciowunjo@gmail.com – https://www.instagram.com/escuela.wunjo/

Dolores Bulit

Nací en la Ciudad de Buenos Aires en 1972. Mi educación formal ocurrió en el jardín Casa de los Niños fundado por Elena Frondizi, la Escuela Normal Nacional en Lenguas Vivas “John F. Kennedy” y la Carrera de Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires. Mi educación no formal se amasó en una familia numerosa, presente, matriarcal en medio del patriarcado, de clase media profesional. Sin presiones curriculares o extracurriculares, con mucho tiempo y enorme oportunidad para el juego libre en la ciudad y en el campo. También me eduqué en mis empleos y en mis viajes, en mi pareja y con mi maternidad, con todas las personas que pasan por mi vida y a través de mi experiencia más reciente y transformadora con la gestación de Tierra Fértil, un espacio de aprendizaje basado en el juego y la autogestión con 8 años de historia.

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