Catarsis colectiva: ONGs y funcionarios activan el Plan de Alfabetización con fondos y métodos científicos

Las ONGs dedicadas a la Educación y funcionarios admitieron públicamente la falla sostenida del sistema para alfabetizar correctamente antes de tercer grado. Años de pruebas estandarizadas, tanto nacionales como regionales e internacionales, sitúan a la Argentina en un lugar desastroso en relación a décadas atrás.

Los hallazgos surgen del informe “¿Qué aprendimos de Aprender?” de Argentinos por la Educación y Educar 2050, con autoría de Alejandro Ganimian (Escuela de Educación de Harvard / Universidad de Nueva York) y Verónica Mesalles (Universidad de Nueva York), donde se repasa el desempeño de las 24 jurisdicciones argentinas en las evaluaciones educativas nacionales entre 2016 y 2023, presentado en el marco del XVII Foro de Calidad y Equidad Educativa de Educar 2050 del 28 de noviembre pasado.

Durante la jornada se habló del elefante en medio de la sala, el falso dilema que según los asistentes es el culpable de los malos resultados escolares: la discusión sobre el método correcto para alfabetizar y la supuesta “estigmatización” de desglosar los resultados de las pruebas estandarizadas nacionales de manera nominal, con nombre y apellido y por escuela. Actualmente, sólo 10 de las 24 provincias tienen sus padrones de trayectorias escolares nominalizados y digitalizados.

Como ofrenda para intentar cerrar esa brecha política, el ex ministro de Educación de Mendoza y actual presidente del Consejo Federal de Educación, José Thomas, anunció al cierre del Foro la obtención de un préstamo de 800 millones de dólares para asegurar la alfabetización efectiva y controlarla con una evaluación automática que permita actuar escuela por escuela y alumno por alumno.

El foro tuvo lugar en Buenos Aires y Córdoba y en paralelo al 4º Encuentro de la Red Federal de Docentes de Argentina, una comunidad de aprendizaje impulsada por la fundación desde 2021 que hoy reúne a 2400 de todas las provincias. Pronto, anunciaron, activarán también una red similar de docentes latinoamericanos.

El secretario nacional de Educación, Carlos Torrendell, habló en la apertura del sinceramiento que durante este año hicieron los ministros de educación de las provincias al reconocer fallas en las políticas educativas. “Tiene que haber un cambio de método en la política educativa. Si no lo cambiamos, no critiquemos a los docentes cuando ellos no cambian su forma de enseña”, dijo, y agregó: “Es necesario generar más espacios de libertad para que podamos aportar todo lo que sabemos. Nos falta una reforma importante para promover y liberar las fuerzas de la educación”.

Pruebas estandarizadas: ¿para controlar o para mejorar?

Expusieron representantes de distintas ONGs dedicadas a la Educación, que en los hechos forman parte de las decisiones de política pública desde que en 1992 se federalizó un sistema que antes era nacional. Sus preocupaciones son dos: la lentitud de para reaccionar y revertir los resultados educativos y la brecha que afecta a los niños, niñas y adolescentes más vulnerables. 

Alejandro Gaminian analizó las distintas pruebas estandarizadas que se realizan en el país y destacó su cobertura: mientras Aprender y ERCE evalúan contenidos, PISA mide competencias. Destacó la estabilidad en la desagregación de resultados pero recordó datos que duelen: que del segundo lugar pasamos a los últimos en las regionales y que en Matemática el 80% en secundaria se desempeña en los dos niveles más bajos de la prueba nacional. También contó que se está desarrollando una especie de «roseta» que permita comparar y traducir las diferentes pruebas que usan los sistemas educativos del mundo.

Enfatizó que la pandemia no es la única explicación, poque la tendencia se mantiene desde 2016. “En Argentina se nos va la vida discutiendo sobre cómo tienen que ser las pruebas, pero lo importantes es que sea predecible de acá a 5 años y ningún gobierno pueda modificar el calendario de evaluación por lo que le conviene”, opinó. También subrayó la necesidad de complementar las evaluaciones para poder actuar rápido sobre los estudiantes.

Tadeo García Salazar, ministro de Educación de Mendoza, explicó que para poder corregir los malos resultados de forma inmediata, en la provincia adoptaron la nominalidad de los datos para poder detectar aprendizajes escuela por escuela. Desarrollaron su propio censo de fluidez lectora y ahora quieren mejorar de la misma manera la alfabetización matemática, que resultó deficiente tanto en las escuelas estatales como las privadas.

“Las capacitaciones se elaboraron con sugerencias de los propios docentes, que producen un método que se replica en otras escuelas. Además, las remuneramos como incentivo. Nuestra estrategia es mejorar escuela por escuela, reforzando con horas en las que tienen más problemas. Queremos invertir más pero de manera inteligente”, enfatizó. También anunció el uso de tecnología para mejorar el sistema de liquidación de haberes de los docentes provinciales, una de las mayores quejas que recibe su Ministerio.

Magdalena Benvenuto es Directora Nacional de Evaluación, información y estadística educativa. Sacó a relucir el debate ideológico en el que hace años está atrapado el sistema educativo masivo: mientras un sector cree que los resultados nominalizados (por escuela y con con nombre y apellido) sirven para controlar a docentes y estudiantes, el otro cree que ayudan a diagnosticar y actuar con agilidad y eficiencia en el gasto.

Nuestro problema es la agilidad para reaccionar a los resultados de las pruebas y tengan efectos en el aula ese mismo año”. Por eso, explicó, la secretaría nacional de Educación está desarrollando otras herramientas de screening y evaluación para que las intervenciones estén adaptadas a cada estudiante. Anunció la puesta a punto de la plataforma “Acompañar”, que devolverá evidencia instantánea a los docentes para que puedan regular su enseñanza a los niveles en los que están sus estudiantes. Para eso, están adaptando a los contextos lingüísticos de Argentina el sistema EGRA (Early Grade Reading Assesment).

“Hay una hipocresía enorme en decirle a un niño que sabe hacer lo que no sabe hacer. Muchos dejan la universidad cuando crecen porque nadie les dijo en el momento adecuado lo que no sabían. Y lo peor es cuando esos jóvenes empiezan a convencerse de que no son capaces”, apuntó el debate la ministra de Buenos Aires, Mercedes Miguel.

Florencia Salvarezza es directora del Instituto de Neurociencias y Educación de la Fundación INECO, que está colaborando con la Secretaría de Educación. Fue contundente: “La discusión de los métodos de alfabetización es política e ideológica, no es científica. Argentina pasó de estar segunda con CUBA en las pruebas regionales de UNESCO a estar anteúltima. Algunas jurisdicciones se hicieron cargo y otras no. Mendoza se hizo cargo”, destacó.

Como ejemplo de éxito usó el caso del estado de Mississipi en Estados Unidos, el más pobre y conflictivo socialmente. “Con resultados educativos espantosos, en 2012 decidieron cambiar radicalmente lo que se hacía en la escuela. Comenzaron la alfabetización en las salas de 4 y 5 con precursores de la lectura y más horas en la escuela. Formaron a los docentes en lectura estructurada, sistemática y explícita”, describió. “La reforma fue muy discutida, pero funcionó, y en 2022 están igual que Florida, uno de los estados con mejores resultados”.

Cree que atribuir los malos resultados pincipalmente a los problemas socioeconómicos es “tirar la pelota fuera del sistema educativo” y que las capacitaciones docentes deben hacerse in situ, en el aula, mientras trabajan.

Urgencia y presión social

Los especialistas coincidieron en que los resultados pueden verse rápidamente. Miguel destacó el caso de las Escuelas Faro, 3000 seleccionadas en Argentina, que con 2 años de acompañamiento, recursos y formación docente, mejoraron. También el de las “Escuelas en Foco”, que son 503 en la Ciudad de Buenos Aires seleccionadas para medir. “El liderazgo del directivo es extremadamente importante. Y el miedo al cambio se rompe cuando empiezan a olfatear la mejora”, dijo.

Thomas instó a actuar rápido, y reconoció que el cambio sistémico hay que hacerlo pero va a ser más lento. “Soy profesor y sé que en seis meses podés hacer cambios. Un chico aprende a leer en un año o en menos. Y hoy logramos que la política y las 24 jurisdicciones estén hablando de esto. Incluso pagar clases extraescolares para los que están más atrás podría ser una política más eficiente que apostar a la formación docente”, arriesgó.

“Nuestros objeticos son franciscanos, cuando deberíamos tener objetivos medibles al final de primer grado, como la cantidad de palabras por minuto. Terminemos con la unidad pedagógica, es ponerle curitas al Titanic. Todos los estudios que se hicieron acá mostraron que si cambiás la forma de enseñar, cambia todo. El Estado debe dar esa formación a todos los docentes, sin importar donde vivan, porque las diferencias entre provincias son abismales”, opinó Salvarezza.

Cree que sería ideal que la sociedad se movilizara por la Educación como lo hizo por el Mundial de fútbol y se lamentó de que “la plataforma educativa de ningún candidato mueva la aguja electoral”. “Pero insisto: el rol de la escuela y el sistema educativo es hacerse cargo de su fracaso y enseñar”.

Tanto Thomas como Miguel creen que la sociedad debe reclamar y acompañar las políticas públicas, tanto los ciudadanos como los empresarios y las ONGS especialistas en Educación. “El rol del tercer sector es clave: no hacen partidismo, son flexibles, piensan afuera de la caja, nos observan, miden y publican. Como funcionarios nos hace bien la mirada del otro”, afirmó Miguel.

Más información:
Educar 2050: https://www.educar2050.org.ar/
Informe Aprender 2016-2023: www.alejandroganimian.com
Ver la jornada completa en YouTube: https://www.youtube.com/live/3oIsBOGSsgo?si=yfYEyGHzoinkcuJh
Sumarse a la Red Federal de Docentes de  Argentina: https://forms.gle/voZ5Q8WEWfJATT5Y7

Dolores Bulit

Nací en la Ciudad de Buenos Aires en 1972. Mi educación formal ocurrió en el jardín Casa de los Niños fundado por Elena Frondizi, la Escuela Normal Nacional en Lenguas Vivas “John F. Kennedy” y la Carrera de Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires. Mi educación no formal se amasó en una familia numerosa, presente, matriarcal en medio del patriarcado, de clase media profesional. Sin presiones curriculares o extracurriculares, con mucho tiempo y enorme oportunidad para el juego libre en la ciudad y en el campo. También me eduqué en mis empleos y en mis viajes, en mi pareja y con mi maternidad, con todas las personas que pasan por mi vida y a través de mi experiencia más reciente y transformadora con la gestación de Tierra Fértil, un espacio de aprendizaje basado en el juego y la autogestión con 8 años de historia.

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