Energía, imaginación, equilibrio y risas: creó una pedagogía integral en Venezuela y hoy la aplica en Argentina

La historia de Claudia Sánchez es parecida a la de millones de migrantes que han tenido que abandonar su país por razones políticas. Licenciada en Educación Preescolar por la Universidad de los Andes (Mérida, Venezuela) y Magister en Psicopedagogía Clínica por la Universidad de León, nunca pudo ingresar al sistema educativo público de su país. 

Eso la obligó a buscar su camino fuera del circuito público, en la educación privada y complementaria, que acá conocemos como no formal. A partir de la práctica, diseñó una metodología de trabajo con cuatro ejes: energía, imaginación, equilibrio y risas que bautizó «ENIQUIRI». Cada uno se corresponde con un área más genérica: la emocional (risas); la atención al tiempo presente, la realidad tangible y los procesos de transformación (energía); la creación y reflexión sobre habilidades cognitivas, metacognitivas y creativas (imaginación), y el equilibrio para vivir reconociendo la existencia de elementos diversos que se influyen y conectan constantemente (equilibrio).

Conversé con Claudia acerca de su propuesta y sus deseos para el futuro, que vislumbra con un equipo ampliado de profesionales de la educación que quieran explorar otras formas de educar.

-¿Cuál es tu visión acerca de la Educación y cómo se fue modelando?
-Tengo 39 años y soy una apasionada por la educación. Me gusta investigar, soy autodidacta y crítica con los procesos educativos. Pienso que tienen una belleza que no todos pueden ver. Según mi visión, es un arte. Precisamente por esto creo que no debemos buscar una educación estandarizada ni descartar ningún formato, incluyendo la escuela tradicional. Que es un camino que hasta el momento ha tenido más vigencia y fuerza que otros, y hay muchas personas a las que les sirve. Pero creo que paralelamente debe haber muchos otros, para que las personas puedan elegir.
Siempre me ha gustado crear, contrastando y mejorando la relación entre teoría y práctica.
Por razones políticas mis títulos nunca fueron admitidos en la educación pública, así que busqué en la escuela privada. Sin embargo, allí las maestras de ese sector no tienen jubilación y ganan muy poco, así que me fui forjando en la educación complementaria. Logré montar por casi tres años un espacio para niños de 4 a 10 años, en aulas abiertas y ya aplicando esta metodología. Paralelamente, fui profesora universitaria de la carrera de Educación Preescolar, dando las materias de Desarrollo del pensamiento lógico matemático en niños preescolares e Inclusión educativa.
También trabajé en lo que ustedes llaman colonias de vacaciones, con 100 chicos en cada turno. Es decir, que también estoy acostumbrada a gestionar proyectos a gran escala y trabajar en equipo. Además, asesoraba a familias de niños con dificultades de aprendizaje.

-¿De qué se trata ENIQUIRI?
-Es una alternativa educativa paara niños y niñas de edad preescolar y hasta diez años, junto a sus familias. Es la mejor para las personas que compartan mis valores y ejes metodológicos. No es la mejor para todos, sino para el que encuentre belleza en este camino que estoy forjando.
Cuando me vine para Argentina no pude traer mis títulos, que recién ahora estoy apostillando y convalidando. Como todo migrante, cualquier trabajo era bienvenido. Pensé que no iba a volver a trabajar en el área que tanto amaba, pero fui niñera y durante la pandemia surgió una oportunidad. Conocí a varias madres interesadas en acompañar la educación de sus hijos, que hasta hoy forman parte de Eniquiri. Trabajé en grupos de 5 o 6 niños, online y presencial.
Fue una linda sorpresa ver que lo que yo había pensado inicialmente para Venezuela se adaptaba fácilmente a la cultura argentina. Eso me abrió la perspectiva y entendí que mi trabajo con niños trasciende mi nación y sirve a familias de habla hispana alrededor del mundo.
Lo que valoro en mi práctica pedagógica y didáctica es la motivación intrínseca, el desarrollo de la capacidad de contemplar, de imaginar, de percibir y reconocer el propio rol en el proceso de enseñanza aprendizaje. Que puedan desarrollar estrategias metacognitivas, creativas y de pensamiento lateral. También fomento el conocimiento del funcionamiento del cuerpo y su cuidado desde la conciencia y la lectura de contextos naturales, sociales, de ecosistemas, reconociendo el rol de las emociones en la toma de decisiones, la valoración de recursos humanos y materiales y la existencia de realidades diferentes que se suceden paralelamente a las propias. Todas estas habilidades y conocimientos podrían ampliar las oportunidades de análisis y creación de cada persona para contribuir con el desarrollo de sociedades más sanas, empáticas y responsables.

¿Cómo son las propuestas, tanto para niños como para adultos?
Para los adultos hay talleres que surgen a partir de las necesidades del mismo grupo de madres con las que trabajo, que asumieron el rol de tutoras educativas en sus casas, porque rinden libre o estudian a distancia. Pero también trabajo con madres que buscan herramientas para acompañar la escolaridad tradicional de sus hijos y las adaptan a sus contextos y los estilos de sus hogares. ¿Qué hacer cuando no quieren trabajar, no están motivados o pierden la paciencia?
También ofrezco asesorías personalizadas online donde hacemos una selección conjunta de material de trabajo (cuadernos, libros, actividades, sitios web, entre otros recursos didácticos y pedagógicos que favorezcan el proceso educativo desde el hogar). Les doy herramientas para abordar el proceso didáctico y pedagógico, contextualizándolo a su entorno. Además, les doy información teórica, explicada desde la experiencia, sobre corrientes educativas tradicionales y alternativas. En el día a día, las atiendo por WhatsApp para despejar dudas y apoyar la toma de decisiones del adulto tutor de forma asincrónica. Y una hora por semana hablamos de forma sincrónica por teéfono o videollamada.
Este año también incorporamos los círculos de embarazo los sábados, con una doula y especialista en acompañamiento respetuoso. De esta forma Eniquiri se perfila como un espacio de acompañamiento a la familia desde la panza.
Para los niños y las niñas de hasta 10 años existen los equipos de aprendizaje. Se trata de una dinámica de trabajo con edades mixtas en un espacio abierto que tiene áreas de recursos didácticos separados para que haya una organización con mayor autonomía. Hay un área de pensamiento lógico-matemático, de lenguaje escrito, de jugar con el cuerpo, de naturaleza y cultura, de emociones y de arte. Se complementan entre sí y brindan a los chicos la oportunidad de explorar habilidades y adquirir contenidos. En pequeños grupos, hay actividades dirigidas y libres. Además, trabajo en función de intereses personales, dedicando un tiempo personalizado individual en ese horario. En esos equipos se dan además actividades fijas, como ajedrez, inventos y tecnología, ecología y producción escrita. Si bien se abordan todas las áreas y hay libertad para crear proyectos grupales o individuales, esas áreas en algún punto de la semana siempre las voy dando. También ofrezco en otros días y horarios actividades puntuales como cocina o yoga y actividades pre-deportivas en el parque. Y colonia de vacaciones en verano.

Conacto con Eniquiri: https://www.eniquiri.com/

Instagram: https://www.instagram.com/eniquiri.ar/

Dolores Bulit

Nací en la Ciudad de Buenos Aires en 1972. Mi educación formal ocurrió en el jardín Casa de los Niños fundado por Elena Frondizi, la Escuela Normal Nacional en Lenguas Vivas “John F. Kennedy” y la Carrera de Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires. Mi educación no formal se amasó en una familia numerosa, presente, matriarcal en medio del patriarcado, de clase media profesional. Sin presiones curriculares o extracurriculares, con mucho tiempo y enorme oportunidad para el juego libre en la ciudad y en el campo. También me eduqué en mis empleos y en mis viajes, en mi pareja y con mi maternidad, con todas las personas que pasan por mi vida y a través de mi experiencia más reciente y transformadora con la gestación de Tierra Fértil, un espacio de aprendizaje basado en el juego y la autogestión con 8 años de historia.

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