Una escuela Montessori trilingüe en Buenos Aires enseña chino e inglés por inmersión

Hija de padres de origen taiwanés, Angela Yuan nació en Bolivia y se vino a la Argentina cuando tenía 17. Estudió Administración de Empresas, pero después de trabajar un tiempo en compañías chinas decidió cambiar de rumbo: se formó como guía Montessori y en 2018 empezó a dar clases particulares de chino usando el material de la pedagogía. El interés escaló tanto que hoy dirige junto a su socia Teresa Lecouna las dos sedes de Montessori Sunrise en los barrios porteños de Recoleta y Barrio Norte, en la ciudad de Buenos Aires.

Visité la sede de la calle Gallo. Tienen 144 matriculados y el año que viene inauguran los ambientes de Taller 1 y 2 en el primer piso. Recorrimos el patio y algunos ambientes. Entre ella, su hijo Nahuel y otros pequeños voluntarios curiosos me mostraron el material especialmente diseñado para aprender chino mandarín.

-¿Cómo diste el salto de una profesión a la otra?
-Mi vida era siempre en empresas multinacionales, chinas algunas, usando diariamente el chino mandarín, el inglés y el español en esos ámbitos. Pero llegó un momento en que pensé que no era el rumbo que quería para mi vida, así que hice una pausa y comencé a dar clases en casas de familia. Cargaba los materiales de Montessori que me había traído de afuera, armaba el ambiente con algunos en cada casa y seguía a otra. Hacía más o menos cuatro por día y llevaba un seguimiento de cada niño. Aprendían por inmersión. Hasta que conocí a Lulu, que daba talleres de inglés para niños de la misma edad, dos veces por semana en el Pasaje del Correo. Su primer hijo tenía tres años y yo recién me había casado.
En 2019 abrimos juntas un instituto de idiomas para niños de nivel Inicial, Comunidad infantil para niños de 1 a 3 y Casa de niños para los de 3 a 6. Era un proyecto a todo pulmón. Teníamos un solo espacio y había que cambiar el ambiente, a la mañana para los más chicos y a la tarde para los más grandes. Antes de irnos teníamos que dejar el espacio vacío otra vez. Mi socia, que es ingeniera, había diseñado precisamente todo un sistema de ingeniería para el armado y desarmado rápido. A finales de 2019, teníamos mucho alumnado que venía a contraturno de su jardín, unos 19 a la mañana y unos 17 por la tarde.

-Ya tenían el germen de la escuela…
-Sí, llegamos a tener unos 19 en cada turno. Aunque éramos más jóvenes, llegó un momento donde no podíamos más, el cuerpo no nos daba. Ella ya tenía a su segundo hijo y yo ya estaba embarazada de Nahuel. Ya un poco antes habíamos empezado a buscar lugares con un poco de espacio exterior porque sentíamos que era eso lo que nos faltaba. Después de ver miles de lugares, encontramos uno y armamos todo según los requisitos de la pedagogía para cubrir el nivel Inicial. Era 2020. Los nenes vinieron una semana y después se cerró todo.
Con el criterio de que tuvieran la menor cantidad posible de tiempo de pantallas, preparamos combos de materiales para que las familias vinieran a retirar. La mayoría de las cosas de Casa de niños o Comunidad infantil las tenemos en casa. Así que fue charlar con los papás de cómo íbamos a comenzar a trabajar sobre todo en vida práctica y algunas cosas sensoriales. Sabíamos que la concentración del niño es corta a esa edad, así que había que captar un momento su atención y dejarles tarea a los papás para seguir trabajando. Por suerte logramos que conectaran con nosotras, porque ya nos conocían desde el año anterior. Y en 2021 pudimos abrir porque teníamos el espacio de afuera.

-¿Por qué las elegían las familias?
-La mayoría buscaba algo diferente. Y en el Instituto conocieron el método. Ellos y sus hijos se maravillaban con los estantes de materiales. Y empezaron a ver avances, cómo iban llegando a la independencia, adquiriendo vocabulario de los tres idiomas. En los ambientes hablábamos solo chino e inglés, y había una referente de español que se quedaba afuera.

-¿Cómo van adquiriendo los idiomas?
-Los materiales se presentan en ambos idiomas, y la inmersión hace que vayan adquiriendo el oído. Pero sabemos que no son sus lenguas maternas, no hay un entorno que los hable por fuera de su escuela. Empezamos a notar que cuando ya conocían un material en español, no les resultaba desafío. Así que nos pusimos a investigar en profundidad sobre la enseñanza de idiomas con Montessori. Nos ayudaron en la Fundación Argentina María Montessori con nuestra coordinadora de Inglés, hasta que descubrimos un centro de entrenamiento Asociación Montessori Internacional (AMI) en Praga que está estudiando específicamente cómo se aprenden las lenguas no maternas con el enfoque Montessori. Porque a pesar de que no teníamos certezas, tampoco queríamos dar los idiomas como en la escuela convencional.
Pero en definitiva no hay una forma específica de Montessori de dar inglés o chino. Usamos materiales para nivelar a alguien que entre a Taller sin haber estado en contacto con el chino antes, por ejemplo. Tenemos materiales concretos para que puedan trabajar con los sonidos y después continuar con las letras, los caracteres. Pero no nos quedamos con eso: hay canciones, poemas, juegos o celebraciones tradicionales que les despierten las ganas de aprender. También a medida que son más grandes incorporamos cuadernillos de práctica, pero siempre desde el avance personalizado con ambientes y adultos preparados.

-Por lo que me contás, hicieron su propia investigación para que los idiomas funcionen de acuerdo a la filosofía. ¿Qué aprendieron hasta ahora?
-Hay estudios que muestran cómo un bebé con padres que hablan distintas lenguas reacciona a las que estuvo expuesto y eso va refinando su oído. Por eso, en Comunidad Infantil y Casa de Niños hablamos en los tres idiomas para que los niños los absorban. De a poco fuimos descubriendo que las distintas áreas no se dan en los tres idiomas de la misma forma.
En vida práctica las presentaciones en Comunidad se da hablado en los tres idiomas, y en Casa de Niños generalmente es mudo. Posteriormente usamos las lecciones de tres períodos, donde los niños escuchan el nombre de cada objeto, el segundo período las repite y el tercer período puede reconocer el objeto y decir su nombre. Así damos el vocabulario de todo el área de Vida Práctica. En el área sensorial, la guía de español da la presentación principal y las guías en inglés y chino dan las presentaciones siguientes, enfocando en el vocabulario rico que nos da el material. Ejemplo: los colores, los tamaños, en los mapas ven los nombres de continentes, paises, capitales, etc. Otro tema muy importante es que tomamos nuestras asistentes de idiomas como guías. Para ello le pedimos a la Fundación Argentina María Montessori que nos de una capacitación, donde el personal entienda los ejercicios siguientes, cómo se usan en las distintas áreas, y hacer foco en el vocabulario. Y así también poder re-dirigir a los niños en su trabajo diario. Para nosotros es importante que nuestro personal esté formado porque son los referentes de cada idioma para los niños.

-¿Había material Montessori en chino?
-En su momento viajé y me encontré con Ancona, un centro de formación Montessori en China que también produce materiales. Nosotros usamos las fonéticas y caracteres en chino simplificado, que es el que se usa en China. Aunque entendemos que el chino tradicional es más rico culturalmente. El chino tradicional se usa también en Taiwán, en Hong Kong y en algún otro país nada más. Si vas a estudiar la cultura, cómo surgieron los caracteres, lo ideal es aprender el tradicional. Pero el día de mañana, si esa persona va a estar en contacto con China por trabajo o la razón que sea, es el simplificado el que va a usar.

-¿Qué hay de tu historia personal en este proyecto?
-Cuando llegué a la Argentina, empecé a ir a una escuela de chino los sábados. Como la escuela china tiene todos los grados de la escuela tradicional, yo iba a una primaria por mi nivel del chino y tuve que estudiar el chino mandarín con niños de 6 a 12 años. Muchos niños en su momento iban a la escuela china por necesidad de sus padres porque tienen negocios, y no podían estar con sus hijos. Creo que desde ahí ya me resonaba esta idea de crear un lugar donde los niños puedan aprender el chino.

-¿La enseñanza del chino es para ustedes atractiva porque es un país que tiene cada vez más contacto con el mundo occidental y es un actor económico central para Argentina? ¿Creés que las familias lo ven como un idioma del futuro?
-No, en realidad lo veo más como una oportunidad para que los chicos tengan mayor apertura a otra lengua y, con eso, a otras culturas. De hecho, sólo un 5% de las familias son orientales o de origen oriental, pero sí somos multiculturales. Tenemos familias de Rusia, Francia, Italia, Venezuela, Colombia, Ucrania y Brasil. Lo que nos gusta es crear puentes entre culturas. Y es cierto que, una vez que sabés dos o tres idiomas, puedes aprender otros mucho más fácil. A la hora del almuerzo, por ejemplo, se ve esa diversidad, cada uno con sus costumbres y aprender a respetarse.

-Cuando la escuela, sus métodos y resultados son cuestionados en Occidente, es común que se ponga a Oriente como ejemplo de educación de excelencia. ¿Qué pensás?
-Creo que se exige tanto, se presiona tanto, que la pasión del niño termina por no despertarse. Sí es cierto que puede rendir bien y sacarse cien, pero siento que en Montessori estás en contacto con tu esencia. He visto amigos presionados por hacer una carrera y no terminan ejerciendo. Por suerte, a mí no me pasó; pude ir haciendo lo que elegía.

-¿En Sunrise acreditan los idiomas con exámenes internacionales?
-Para las las familias que quieran, sus hijos de Taller 1 y 2 pueden rendir inglés con Trinity College, un examen internacional que es más amigable con la educación Montessori. Los van entrevistando y el niño va respondiendo, y los padres reciben los resultados. Las guías los van asesorando para ver si pueden ir rindiendo otros niveles.
Y el chino mandarín lo acreditamos con el Instituto Confucio, que toma el YCT (Youth Chinese Test), un examen estandarizado internacional para evaluar el nivel de chino de estudiantes de primaria y secundaria que no tienen el chino como lengua materna. Este año, tres de nuestros estudiantes lo rindieron por primera vez. Como somos un colegio muy pequeño para ser sede, fueron al colegio St. Catherine’s. Nos dijo la rectora del instituto los vio muy preparados y seguros. Se entusiasmaron con el entrenamiento que hicimos para que fueran preparados, volvieron contentos con la experiencia y ya hay otros que piden ir.

Contacto con Montessori Sunrise:

Web: https://www.montessorisunrise.com/index.php

Instagram: https://www.instagram.com/montessorisunrise/

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