La Fundación Libertad y Progreso invita al evento «Libertad para aprender», donde la legisladora Marina Kienast (LLA), Agustín Etchebarne y Martín Krause expondrán «sobre el estado de situación de la educación argentina, el índice de libertad educativa y propondrán políticas publicas para fomentar el desarrollo humano en el país», anunciaron. Será el escenario para presentar por primera vez el «Índice de libertad educativa en América Latina», que ya fue dado a conocer formalmente este año en Ecuador y Venezuela. Será el martes 18 de noviembre a las 16 horas en el Salón Alfonsín de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Para asistir es necesario completar este formulario: https://forms.gle/zxyLU4P1aSiFLZN89
El economista y profesor argentino Martín Krause (que sonaba como futuro ministro de Educación durante la campaña presidencial de Javier Milei en 2023) es co-autor del «Índice de Libertad Educativa en América Latina», un estudio que se propuso medir la libertad para aprender (la demanda) y la libertad para enseñar (la oferta) en 20 países de Latinoamérica. Fue respaldado por la Templeton World Charity Foundation y la Fundación Libertad y Progreso de Argentina.
El documento define «libertad para aprender» como «la capacidad de las personas, especialmente niños y jóvenes, de tener múltiples opciones para educarse, permitiéndoles escoger la oferta que mejor se adapte a sus necesidades, capacidades e intereses»; mientras que la «libertad para enseñar es la capacidad de docentes y pedagogos para crear alternativas y presentar ofertas educativas diversas, con libertad para decidir contenidos, métodos y abrir nuevas instituciones de aprendizaje».
El informe concluye que Chile se posiciona como el país con mayor libertad educativa en la región, seguido por México, Perú, Paraguay y República Dominicana. Argentina está en el puesto 13 y Cuba ocupa el último lugar, con un monopolio educativo férreo por parte del Estado.

El Índice comprende dos dimensiones, cada una con sus respectivos componentes. En la dimensión de la libertad para aprender, mide si las familias tienen muchos obstáculos para elegir cómo educar a sus hijos. Específicamente: qué tanto poder tienen en la asignación del gasto público en educación, si pueden elegir dónde estudian sus hijos y si tienen acceso a información acerca del desempeño de las escuelas de su país con respecto del resto del mundo. Por el lado de la libertad para enseñar, mide la facilidad para los emprendedores de abrir una escuela, en cuanto a la formación de docentes y en la libertad para determinar la metodología y los contenidos educativos.

Sobre el diseño del informe
Durante la presentación del informe en la Universidad San Francisco de Quito, Ecuador, Krause explicó que el índice fue elaborado por un grupo de seis investigadores de diferentes países, quienes definieron las variables y recopilaron datos de organismos gubernamentales, agencias reconocidas y ministerios de educación. Con el principal objetivo de analizar los sistemas de enseñanza desde la perspectiva de la libertad educativa, considerando aspectos como la regulación de contenidos, la apertura de escuelas independientes, la asignación de subsidios y la gestión estatal, con un enfoque en las demandas de autonomía para aprender y enseñar. Destacó allí que “el índice busca ofrecer una visión comparativa que permita a los países de Latinoamérica identificar áreas de mejora”.
Durante la introducción a la presentación virtual del caso de Venezuela, analizó que «los sistemas educativos de la región tienen una estructura básica que proviene del siglo XIX, con diferencias pero con un tronco común». Al pensar en cómo medir la libertad educativa «el primer desafío que tuvimos fue que nuestra región es particular en el sentido de que una cosa son las normas y la legislación y otra lo que realmente ocurre. Y el otro fue la falta de datos o que no sean compatibles entre países. Finalmente, hemos comparado esos sistemas en términos de libertad educativa y tratamos de crear una medida que sea fácil de observar y replicar», explicó.

También subrayó la dificultad de la redistribución que la mayoría de los Estados aplican a la educación mediante subsidios. «El Estado redistribuye en cualquier dirección, donde todos los sectores pujan por obtener algo y se genera una casta política que vive de tomarle a uno para darle al otro. Los que más interés tienen en la educación de los niños son las familias. El hecho de que haya sistemas educativos nacionales asume que políticos y funcionarios tienen la capacidad de decir cuál es la forma perfecta de educar. Peca de arrogancia, al igual que muchos otros campos», opinó. Mencionó la existencia de escuelas con distintos métodos como las Montessori y las Waldorf, e incluso escuelas que se adaptan a cada contexto, como las urbanas y las rurales.
Otra dificultad que se encontraron al plantear el estudio fue, una vez seleccionados los indicadores, decidir cuán importante es cada uno. «No encontramos modelos desarrollados que hayan evaluado esas ponderaciones, así que nos abrimos paso discutiendo entre nosotros y usando el sentido común», comentó.
Ver ficha del proyecto: https://www.templetonworldcharity.org/projects-resources/project-database/32639
Ver video de una presentación del Índice en Venezuela:

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