En 2017 se destacó a nivel nacional en las Pruebas Aprender y el periodismo se acercó a conocerla: descubrieron que trabajaba por proyectos y de forma colaborativa. La escuela secundaria «ISPI 9073 José M. Estrada» es la única del pueblo de Santa Teresa, con poco más de 4 mil habitantes a 55 kilómetros de la ciudad de Rosario. En 2026 van a redoblar la apuesta con el «Modelo de Cambio Profundo», que fue presentado a la comunidad en estos días (ver resumen al final de esta nota).
El motor de cambio es su rector desde 2011, Ariel Rotondo, quien hasta abril de este año ocupó además el cargo de Director de Secundaria en la Secretaría de Educación de la Nación. Él mismo dejó la secundaria una vez, y ahora que logró bajar la deserción, se propone profundizar su plan para que los chicos sean autónomos en sus rutinas, se conecten con sus intereses, el futuro mundo del trabajo y los estudios superiores.
Para eso, se reorganizarán los módulos horarios, con 5 horas cátedra dedicadas a los proyectos y 3 a las trayectorias obligatorias por edad. Según el manual que pudo leer AlterEdu, los docentes modificarán su práctica, trabajando transversalmente con los de otras asignaturas y como mentores de un máximo de 20 alumnos en sus caminos únicos de aprendizaje. Esta es la conversación que tuvimos con Rotondo:
-¿Cómo se va a reorganizar el espacio y los roles docentes?
-El Modelo de Cambio Profundo (MCP) implica una reestructuración completa de la experiencia educativa en el nivel secundario del Instituto Superior Particular Incorporado N.º 9073 “José Manuel Estrada”. Busca transformar el rol docente de mero transmisor de contenidos a Docente Mentor. Esta nueva función implica ser un diseñador de proyectos de aprendizaje auténticos, un guía que ofrece acompañamiento personalizado y apoyo socio-afectivo, un curador de recursos y un experto en evaluación formativa continua, utilizando herramientas como el Portfolio y la Retroalimentación 360 Grados.
La reorganización del espacio físico es correlativa a este cambio pedagógico, exige pasar de aulas tradicionales rígidas a espacios flexibles que faciliten la interacción, la experimentación y el trabajo en equipo, promoviendo estrategias en el Aprendizaje Basado en Proyectos para diferenciar el trabajo.

-¿Hubo resistencias, entusiasmo?
-La institución manifiesta un gran entusiasmo por el cambio, para lograr una escuela más relevante para los estudiantes e invitando a los docentes a ser protagonistas apasionados de la transformación. No obstante, el modelo es consciente de las resistencias que pueden surgir y busca mitigarlas de forma proactiva. La principal preocupación es la sobrecarga de trabajo docente que implica la planificación y el monitoreo personalizado, lo cual se aborda mediante el trabajo en equipo y reuniones de mentores, a la par de la utilización de Inteligencia Artificial para la co-creación de proyectos.
También se anticipa el escepticismo académico ante el Aprendizaje Basado en Logros, al que se responde con un sistema riguroso de evaluación por competencias y créditos. Finalmente, se prevé la resistencia al cambio por parte de los estudiantes que inician, lo que requiere un apoyo socio-afectivo específico del mentor para ayudarlos en la transición.
-¿De qué forma lo comunicaron a las familias y qué recepción tuvo?
-Elaboramos un documento específico que las busca como aliadas en el proceso. Se les explicó que la escuela evoluciona de la mera transmisión a la priorización de competencias y proyectos auténticos. Se les pide activamente su interés, apoyo y comunicación fluida con la escuela. Para facilitarlo, se utiliza una plataforma propia que garantiza la transparencia en la evaluación al permitirles seguir en tiempo real el progreso de sus hijos en la obtención de créditos. El 4 de noviembre pasado se llevó a cabo una jornada que brindó un espacio de diálogo abierto donde se explicaron los pilares del MCP y se respondieron a las inquietudes sobre cómo se verán transformados el rol docente, el aprendizaje del estudiante y la participación familiar.

-¿Cómo acoplaron estas prácticas con lo que exigen las normativas ministeriales?
-Nuestra escuela cuenta con el aval de la Resolución Nº 0251/22 del Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe, en completa alineación con la visión provincial de una educación de calidad. Para asegurar el cumplimiento normativo, detallamos cómo el sistema de créditos se mapea y traduce a la currícula provincial para garantizar la titulación de egreso de los estudiantes. Esto indica un esfuerzo formal y estratégico para obtener la validación oficial y la continuidad administrativa. El sistema informático SIESTTA que diseñamos hace ese trabajo también.
-En tu proyecto de cambio son centrales las distintas formas de evaluación: tickets, créditos, rúbricas. ¿No le agregan complejidad al trabajo docente?
-Los «tickets» de salida son solo una herramienta de evaluación formativa centrada en el diagnóstico. Su propósito es verificar de forma rápida y de baja exigencia si el estudiante ha comprendido un concepto clave de la sesión y guiar la siguiente sesión, informando al docente mentor y al estudiante sobre la necesidad de refuerzo. A diferencia de la prueba «sorpresa» tradicional, está enfocado en el proceso de aprendizaje y no en una calificación sumativa para el boletín.
En cuanto a las rúbricas, si bien añaden una complejidad inicial al diseño del trabajo docente, son fundamentales para la transparencia del sistema. Las rúbricas son el lenguaje del Aprendizaje Basado en Logros (ABL), al detallar los criterios claros para alcanzar cada Nivel de Logro o competencia. Sin ellas, el juicio evaluativo volvería a ser subjetivo y arbitrario, lo que sí terminaría por ser un cuello de botella. Las rúbricas buscan reducir la ambigüedad, lo que a largo plazo facilita la retroalimentación y la autoevaluación por parte del estudiante.
Se han consensuado con los docentes 19 criterios de evaluación con sus respectivos niveles de logro de 0 (Inicio) a 4 (Transformador). Cada ABP establece los criterios de evaluación a considerar, tanto en el cumplimiento de los hitos semanales como a la finalización del proyecto.
-¿No tenés miedo de que estudiantes y padres terminen asimilándolas como calificaciones, y por lo tanto termina siendo igual, un cuello de botella de la innovación en el aprendizaje?
-Es una preocupación central del Modelo de Cambio Profundo. La evaluación funciona internamente a través de un sistema de créditos y niveles de logro (Aprendizaje Basado en Logros), donde el foco está en el proceso, la retroalimentación (Rúbricas) y el dominio de competencias.
No obstante, la institución está ceñida a la normativa oficial, lo que significa que los créditos obtenidos por el estudiante en los proyectos y talleres son cuidadosamente mapeados y traducidos a las asignaturas tradicionales de la currícula provincial. Asimismo, la institución debe formalizar una calificación numérica que se corresponda con las exigencias del régimen académico vigente para fines de titulación, promoción y egreso.
En esencia, mientras que el proceso interno de evaluación es innovador y se centra en el logro de competencias (los créditos), el resultado final que se reporta a las autoridades y se plasma en el boletín debe ajustarse a las exigencias externas del sistema tradicional de calificación. El modelo trabaja arduamente para garantizar que la obtención de créditos sea el sustento riguroso para la calificación final requerida.
Sin embargo, el éxito del modelo depende de que toda la comunidad (docentes, estudiantes y familias) logre internalizar que el «crédito» representa un logro de competencia y no es simplemente una «nota aprobada» con otro nombre. La resistencia a dejar de pensar en calificaciones es un desafío cultural y el principal riesgo para la sostenibilidad del sistema.

Visita a empresas y cooperativas
-Los talleres vocacionales, ¿quién los da? ¿Y se hacen a pedido de estudiantes?
-Son un pilar del Ciclo de Especialización del MCP, cuyo objetivo es conectar el aprendizaje con el proyecto de vida del estudiante y las demandas del mundo real. Son impartidos típicamente por profesionales externos especializados y/o docentes con un perfil y experiencia específicos en un campo laboral particular (por ejemplo, robótica, finanzas, física, química, matemática avanzada, etc.). Esto asegura que el contenido sea pertinente y esté actualizado con las tendencias del mercado.
Su realización y contenido se diseñan a pedido de los propios estudiantes (basado en sus intereses expresados y en el perfil de egreso que eligen) y en respuesta a la demanda y potencial de desarrollo de la región o la comunidad de la escuela. La oferta de talleres es flexible y busca proporcionar experiencias prácticas y certificables que complementen los proyectos de aprendizaje multidisciplinarios. Esto convierte a los talleres en un componente clave de la personalización y la flexibilidad curricular.
Estos talleres no solo existen como actividades complementarias, sino que su función primordial es integrarse y potenciar la personalización de los proyectos de aprendizaje de los estudiantes.
Aunque los talleres sean impartidos por profesionales externos o docentes especializados y respondan a intereses de los estudiantes o a la demanda regional, el objetivo último es que el conocimiento y las habilidades prácticas adquiridas en ellos sirvan como recursos y herramientas específicas que los alumnos puedan aplicar de inmediato en el desarrollo y la especialización de sus Proyectos de Aprendizaje. De esta forma, el taller se convierte en un medio para que el estudiante construya su perfil de egreso y consolide su proyecto de vida dentro del marco curricular del MCP.
Contacto con Ariel Rotondo y el Modelo de Cambio Profundo: https://ise9073.com.ar/
Instagram: https://www.instagram.com/ispi_9073/

Estudiantes recuperando el archivo histórico de la comuna
RESUMEN: ¿Por Qué el MCP es la Clave para el Futuro?
El MCP rediseña la arquitectura de la escuela, rompiendo con los sistemas que frenan el potencial de los estudiantes y los docentes:
1. Trayectorias Ultrapersonalizadas (TUP): El fin de la «talla única». Adaptamos el sistema al ritmo, talento y vocación de cada estudiante, asegurando una inclusión profunda.
2. Administración de Espacios y Tiempos: Se elimina el horario rígido (el «timbre») y se adopta la desfragmentación del tiempo para permitir la inmersión profunda en proyectos y la flexibilidad necesaria para el ABL.
3. Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) y Conexión con el Mundo Real (CMR): El conocimiento se aplica para resolver problemas auténticos de la comunidad. El aprendizaje se vuelve relevante y el estudiante encuentra un propósito trascendente.
4. Ecosistema de Mentorías: Transformamos el rol docente en estratega y guía. El mentor acompaña el proceso y la toma de decisiones del estudiante, fomentando la Autonomía Relacional.
5. Créditos y Competencias (ABL): La Maestría es el único criterio de avance. Eliminamos la promoción por edad, alineando la evaluación con las habilidades reales que demanda el futuro.
Imagen de portada: Streaming del colegio «Ise lo que pude» (https://www.youtube.com/@ISPI9073)

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