Montessori La Arboleda es un centro educativo en Casa Grande, Córdoba (Argentina) donde acompañan la educación de niñas y niños hasta 12 años. Lo llamé a su fundador, Germán Gómez Noto, para que me cuente sobre un material que crearon y agregaron a los ya diseñados y conocidos mundialmente del método Montessori. Lo usan para explicar los números binarios, base de los sistemas informáticos modernos.
-¿Podés contarnos por qué te pareció necesario crear un nuevo material?
-Montessori se refiere a sí mismo como un método de educación cósmica. Por eso nosotros tratamos de que las presentaciones puedan dejar múltiples opciones para que los estudiantes relacionen con otros temas.
Cuando presentamos el material del área de Matemáticas que se llama “Sucesión exponencial de base 2”, empezamos a hacer las conexiones que tiene. Por ejemplo, la potencia de base dos sirve para entender la música y cómo se distribuyen redonda, blanca, negra, corchea, semicorchea, fusa y semi fusa. También nos permite relacionarlo con el crecimiento de la población: cuántos abuelos tenemos, cuántos bisabuelos, tatarabuelos, etc. Hay realmente un abanico de de posibilidades.
Yo trabajo con el grupo de Taller 2 (9 a 12 años) y ellos observaron que los números que estaban en esta asociación exponencial de base 2 les resultaban familiares: 1, 2, 4, 8, 16, 32, 64, etc. Lo relacionaron con el pendrive que tenían en su casa de 4GB, o el celular del papá. Me preguntaron porqué no hay de 5 GB o de 17 GB, y ahí fue donde empezó la necesidad de explicar de dónde vienen los números binarios, que justamente tienen base 2, y por qué están tan incorporados a los sistemas informáticos. Empecé a investigar si existía y no lo encontré.
-¿Por qué en Taller 2?
-En general, es a esa edad que ya están un poco más familiarizados con este tema, preguntan más por los celulares, las computadoras, los electrónicos en general.
-Hay una corriente más abierta y otra que dice que con los materiales Montessori que hay ya es suficiente, que no hace falta inventar nada nuevo.
-Sí, nosotros somos bastante curiosos y apasionados, y es lógico que Montessori en su época no haya tenido tiempo de inventar algo así. A nosotros nos pasaron varias cosas que nos hicieron reflexionar sobre el material. Una de las personas que vino a visitar la escuela, Ginés del Castillo (de la Escuela de la Nueva Cultura La Cecilia, en Santa Fe), me hizo una pregunta que en ese momento me agarró un poco descolocado: ¿revisaste si todo el material está acorde a este tiempo, si da respuesta a la necesidad de los propios niños y niñas, si se adapta a los nuevos requerimientos? Me dejó pensando, y empecé a revisar varios materiales y me di cuenta de que algunos había que actualizarlos. La ciencia cambió en estos últimos 100 años, hubo nuevos descubrimientos, incluso teorías que en la época de María Montessori se consideran como ciertas e inamovibles, hoy están cuestionadas. Por ejemplo, a las líneas de tiempo hay que actualizarlas.
Yo creo que si de alguna forma, y humildemente lo digo, podemos contribuir a la obra de María Montessori, y después poderlo compartir, es algo bueno. A este material yo siempre lo llevo a los cursos, lo enseño, lo muestro para que se pueda multiplicar. Yo creo que es una forma de seguir rindiéndole honor hoy.
-¿Podés hacernos una presentación del material tal como sucede en el ambiente?
-Arriba se coloca el material de base 2, del que surge la secuencia de esta tabla que colocamos debajo. Es una sucesión numérica del 2 al 128 -que podría seguir hasta el infinito-, donde cada número es siempre el doble del anterior.
Cuando yo invito a los niños y niñas a presentar este material, empiezo con un un cuento muy cortito que ubico en la zona de la India, porque de ahí vienen nuestros números indoarábigos que hoy utilizamos. Uno de los grandes referentes de ese pasaje de los números desde Oriente a Occidente es el famoso Fibonacci. En un de los primeros ibros de Leonardo está la famosa asociación de Fibonacci, uno de los primeros que trataban de introducir este nuevo sistema numérico en el Imperio Romano.
La historia cuenta que un comerciante árabe quiere probar estos números en la India y propone en la calle un pequeño concurso. Va a regalar 16 rubíes a aquella persona que pudiera traer una cierta cantidad de piedras ni bien él gritara un número para probar si realmente eran rápidos para los cálculos.
El premio era tan atractivo que se juntó mucha gente en la plaza. Cada uno llevaba sus 256 piedritas y él les daba un tiempo para que las acomodaran como quisieran. A viva voz dice el 129. «Ya está”, dijo alguien enseguida, y todos quedaron asombrados por la rapidez. Efectivamente, tenía las 129 piedras, las tenía acomodadas en el orden de la sucesión exponencial de base 2. Eso demuestra la rapidez de cálculo que permiten los números binarios, que por eso se usaron para los circuitos electrónicos de las computadoras.
Además del tablero, el material se complementa con cubitos de color negro y blanco. El negro representa el apagado y el número 0. Y el blanco, el encendido y el número 1. El objetivo es representar números arábigos en ceros y unos (binarios).
Por ejemplo, el número 15 (al que le ponemos un sub 10 porque es del sistema decimal). Vamos a ir “encendiendo” los números del tablero hasta llegar a 15. Como el 16 se pasa, el primer número cercano al 15 es el 8: lo encendemos. Al 4 también, porque 8 + 4 es 12, al 2 también, porque suma 14, y al 1 también porque llega a 15. En binario se escribe 1 1 1 1 y se le pone sub 2 para que entendamos que es binario. Y ahí empezamos a probar con diferentes números y veremos que todos pueden ser expresados en ceros y uno. Me piden listas y después ellos lo hacen en forma autónoma.
Explicamos cómo las primeras calculadoras y computadoras a relé manejaban impulsos eléctricos así.

-¿Cuántos años de uso tiene este material y cómo ves que lo aceptan en el ambiente?
-Lo venimos usando durante 8 años. Y últimamente ellos agregan algo que se puso de moda que es el “pixel art”, que conecta con la parte artística. Hacen un dibujo pixelado y después lo pasan todo a binario, sin que se den cuenta tienen las primeras herramientas de programación. Les fascina ese mundo, lo aplican al tema de los vidoejuegos, que es algo que les apasiona: entienden cómo cada uno de los gráficos se puede mover y tomar distintas formas, y cómo eso se codifica para que lo entienda el lenguaje informático.
-Es una introducción a la tecnología pero sin pantallas.
-Claro, si ellos quisieran podrían usar en sus casas las plataformas prediseñadas para crear videojuegos o animaciones donde pueden subir sus propios gráficos. Nosotros no lo hacemos en la escuela, ellos siguen su propio camino en casa si quieren. Con el método Montessori siempre nos esforzamos para que ellos entiendan desde dónde viene todo, y en este caso, la informática. Después, ellos pueden seguir investigando. Y nos ha sorprendido montones de veces lo que han traído. Es lo que apuntamos siempre en todas las presentaciones de material.
-¿Tienen algún otro material que hayan actualizado?
Sí, creamos un material para el ámbito del lenguaje para que puedan hacer la conjugación de los verbos. De esa forma ellos lo entienden muy rápido y visualmente.
En la parte de Historia, en las líneas de las civilizaciones antiguas, el material Montessori no incluye demasiado las culturas de América. Está muy detallado Egipto, Mesopotamia y el Imperio Romano.
-Una de las preguntas recurrentes de las familias es cómo se adaptan los chicos que vienen de Montessori a otro sistema educativo. ¿Qué han visto a lo largo de estos años?
-Acá siempre está el pedido de que sigamos con la secundaria, pero nos resulta bastante complejo, por eso todavía nosotros no lo hemos hecho. En general, los que salen de La Arboleda pueden agruparse en tres. Están los que siguen su historia en las escuelas convencionales y se adaptan muy bien. Como tanto yo como mi mujer María Elena somos profesores de secundaria, tenemos contacto con otros profesores secundarios. Y el desafío de ellos con estos chicos suele ser que les van a preguntar para qué sirve y cómo se aplica algo que enseñan. Porque muchas veces actuamos en automático.
Otro grupo de familias, que lo vemos cada vez con mayor frecuencia, eligen seguir con escuela en casa. Hay muchas plataformas online que están brindando un excelente panorama. Y otro grupo sigue sin escuela, pero más que aplicar contenidos pautados hacen una suerte de escuela en casa, pero vivencial. Haciendo proyectos en familia, por ejemplo. Y los resultados son hermosos y significativos muchas veces.

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