Evidencia para disminuir el uso de pantallas en entornos educativos

«Las pantallas explotan mecanismos cerebrales de orientación de la atención, lo que dificulta extremadamente poder controlar a qué se presta atención. Además, su ubicuidad es total». La conclusión forma parte del artículo de divulgación que la neurocientífica argentina Andrea Goldín acaba de publicar bajo el título «Repensar la currícula del futuro. La educación en la era de las pantallas, redes sociales e inteligencias generativas»* (leer gratis acá)

El documento, breve y fácil de comprender para docentes y padres, analiza el efecto del uso de redes sociales sobre el rendimiento académico y el bienestar general de adolescentes y adultos, el caso de los algoritmos generativos en entornos educativos y promueve prácticas de uso. Además, aporta intervenciones cortas y efectivas para promover un uso saludable a lo largo de la vida. La autora matiza que el uso de pantallas puede ser efectivo o contraproducente, dependiendo del objetivo pedagógico que exista detrás.

A lo largo del documento se abordan temas que incluyen: el caso de las apuestas online adolescentes, el tiempo de uso de pantallas actualmente recomendado para niños y niñas, los efectos fisiopatológicos del uso excesivo de redes sociales y experiencias exitosas de su disminución.

Remarca que en la actualidad se prohíbe el uso de teléfonos celulares en distintas partes del mundo, a pesar de que la evidencia existente aún no es concluyente. Se discuten posibles moduladores de los efectos observados, que pueden enmascarar otras causas que estén afectando el rendimiento y la salud.

También promueve la reflexión sobre el objetivo del uso de pantallas en ámbitos educativos, teniendo en cuenta las características de cada comunidad académica, con especial énfasis en las desigualdades sociales preexistentes. Las pantallas en educación, ¿se utilizan como un medio o como un fin?

«Las pantallas nos gustan, interesan, motivan. Atraen nuestra atención. Se aprovechan de una capacidad muy primal del cerebro: somos expertos en percibir el cambio. Cuando a nuestro alrededor algo se mueve o hace algún ruido, atrapa nuestra atención», comienza el informe.

*Este artículo forma parte de una serie de informes realizados por el autor para la International Bureau of Education de la UNESCO mediante una “Senior fellowship” concedida por la International Brain Reasearch Organisation (IBRO). Este programa tiene como objetivo apoyar y acercar la investigación neurocientífica clave sobre el aprendizaje y el cerebro a educadores, responsables políticos y gobiernos. Traducido y publicado con permiso.

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