Otro ladrillo en la pared, 50 años después

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Nosotros nos quejábamos de la escuela y nuestros hijos hacen lo mismo hoy. Cuando en una película hay escenas o argumentos relacionados con la educación, para hacerla creíble el guionista sabe que debe incluir algo de bullying, recelo entre populares y nerds, rateadas, fumatas a escondidas, desgano, maestros malos o inútiles. Y en la otra punta están las películas que muestran a profesores ejemplares que “salvan” de una u otra forma a sus alumnos.

Las representaciones culturales y simbólicas acerca de la escuela suelen estar polarizadas. Pero aunque ni una punta ni la otra muestran toda la foto de la vida real, lo cierto es que se parecen bastante. Hemos llegado a naturalizar, en la vida y en la ficción, que la escuela tiene algo de malo que hay que soportar: aburrida, abusiva, desconectada de la vida, autoritaria, exigente o campo de batalla de distintos intereses.

Quizás por eso cuando alguien cantó esta verdad dicha a medias en 1979 ese tema se convirtió instantáneamente en el himno de una generación. “Otro ladrillo en la pared” del álbum The Wall de la banda inglesa Pink Floyd le dedica su Parte 2 a la opresión de la educación británica. Es uno de los discos de rock más influyentes y vendidos de todos los tiempos. ¿Quién no la ha cantado con el puño en alto?

Hoy parece haber llegado a la escena de la industria cultural otro himno que condena los errores de la escuela. También es inglés Dave Brown, que compuso el rap “Don´t stay in school” y bate récords con más de 34 millones de visitas en YouTube. El tema “No te quedes en la escuela” es un contrapunto entre lo que el cantante con perfil YouTuber aprendió en la escuela versus lo que no aprendió. Y le hubiera gustado.

“Hacía años que no me entusiasmaba tanto escribiendo una canción. Adoro muchos de los temas que se mencionan –astronomía, física de partículas, matemática pura- pero odio que todas las personas sean forzadas a estudiarlas. Debería ser una opción. Hay millones de otras cosas que están mal en la educación, pero para mí esta es la más obvia y la más insana“, dijo Brown cuando la presentó en 2015. “El objetivo de esta canción es hacer hablar a la gente”, aseguró, y lo logró: hoy pueden leerse todo tipo de críticas en Internet. En general, escritas por adultos.

Pueden leer la letra de la canción en inglés acá o mi propia traducción, despojada de la poesía del idioma original:

No me enseñaron a conseguir trabajo

pero me recuerdo disecando un sapo.

No me enseñaron a pagar impuestos

pero conozco de Shakespeare muchos clásicos.

Nunca me enseñaron a votar

pero de los isotopos eran devotos.

No sé cuidar mi salud

pero sé que la mitocondria es el motor de la célula.

Nunca una lección sobre hechos actuales,

pero soy experto en el Viejo Oeste.

Nunca aprendí cuáles leyes hay.

Nunca aprendí cuáles leyes hay.

Repito: no me enseñaron las leyes del país donde vivo,

pero sé cómo Enrique VIII mató a sus mujeres:

“Divorciada, decapitada, muerta, divorciada, decapitada, sobrevivió”;

qué útil recordar eso en vez de algún consejo financiero.

Me mostraron las longitudes de onda de los tonos de luz

pero nunca me enseñaron mis derechos humanos.

Aparentemente son 30, ¿sabías? Yo no.

¿Cómo es que no los podemos recitar de memoria?

Sé que hay rocas ígneas, sedimentarias y metamórficas,

pero nada de acciones en la bolsa.

O ¿cómo funciona el dinero? ¿De dónde viene?

¿Quién lo controla? ¿Cómo funciona el motor del mundo?

¿Cómo se hace el balance y liquidación de mis ingresos?

Estaba muy ocupado repasando la cursiva.

No sé cuánto cuesta criar un niño ni llenar una declaración jurada,

pero pasé días con la ecuación cuadrática.

Menos b más o menos la raíz cuadrada de b al cuadrado

menos 4ac sobre 2a.

Eso es insano, absolutamente insano.

Aprender eso en vez de primeros auxilios.

Cómo reconocer las enfermedades mentales

o las que se pueden prevenir.

Cómo comprar una casa con una hipoteca,

si pudiera pagarla.

Pero no, la matemática abstracta era más importante

que los consejos que salvarían gente.

Pero está bien: al menos puedo decirte que el número de víctimas de esa decisión es primo.

Nunca me enseñaron cómo se cura hoy,

pero sé todo sobre el antiguo método hipocrático.

“Me duele la cabeza, el dolor no para,

¿qué puedo tomar?” Hmmm, ¿tal vez unas sanguijuelas?

¿Podemos hablar del abuso doméstico

o ayudar a mi amigo que está deprimido?

Hmmm, no, pero hagamos cálculo mental

porque ¨¡“no siempre vas a tener una calculadora a mano”!

Dicen que el problema no son los niños sino los padres,

entonces ¡enséñennos a ser padres!

Todos estos consejos para saber usar condones

pero ninguno para cuidar un hijo cuando quieres tenerlo

¿Que sólo hablo inglés fluido?

Pero si el resto del mundo habla dos.

Eligieron el sistema solar,

así que como todos los ciudadanos yo no sé votar

cuáles son las políticas ni cómo hacerlas cambiar.

Mais oui, je parle un peu de Francais.

Así que a mis 18 me dijeron que elija mis representantes

de un sistema que nunca me presentaron.

Pero no me voy a quedar con esto,

le diré a todo el mundo que mi infancia se desperdició

con mi supuesta educación.

Insistiré para mostrarles estas cosas sin sentido.

#DontStayInSchool

► Facebook: http://www.facebook.com/boyinabandcom

► Twitter: http://twitter.com/DavePBrown

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► Music: http://boyinaband.bandcamp.com

► Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=8xe6nLVXEC0

Estudiantes fanáticas de Rusia crean una muñeco de Dave

Dolores Bulit

Nací en la Ciudad de Buenos Aires en 1972. Mi educación formal ocurrió en el jardín Casa de los Niños fundado por Elena Frondizi, la Escuela Normal Nacional en Lenguas Vivas “John F. Kennedy” y la Carrera de Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires. Mi educación no formal se amasó en una familia numerosa, presente, matriarcal en medio del patriarcado, de clase media profesional. Sin presiones curriculares o extracurriculares, con mucho tiempo y enorme oportunidad para el juego libre en la ciudad y en el campo. También me eduqué en mis empleos y en mis viajes, en mi pareja y con mi maternidad, con todas las personas que pasan por mi vida y a través de mi experiencia más reciente y transformadora con la gestación de Tierra Fértil, un espacio de aprendizaje basado en el juego y la autogestión con 8 años de historia.

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