Rejas y muros en la escuela

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Es normal asomarse a las rejas para mirar lo que está pasando afuera. La escuela es un lugar de encierro obligatorio donde los adultos volvemos a recrear el mundo externo de manera artificial con el propósito de que niños y niñas lo aprendan. Esta es la primera operación de quiebre individual, cognitiva y emocional, que produce la escuela. El mundo está ahí afuera para ser aprehendido, pero yo debo aprenderlo acá. Y a nivel social, las escuelas generan islas. En nuestra Argentina de contrastes, algunas islas explotan y en otras se habla inglés.

¿Podemos los adultos ser aún más jodidos? ¿Podemos incrementar aún más las divisiones que los niños jamás harían por sí mismos? ¿Podemos ser tan sádicos de inventar clases de educación emocional, antibullying o catequesis en vez de dejar que los chicos charlen entre sí a través de una reja de patio escolar?

Sí podemos. Esta semana está circulando una carta que involucra a una escuela de Vicente López y a otra de San Isidro, en la provincia de Buenos Aires, muy cerca de mi casa. El director de la segunda estaba paseando con sus alumnos por la zona de la primera cuando ocurrió lo que describe. Yo misma he estado con un grupo de chicos y chicas, saliendo o entrando a la reserva, juntando moras o trepando a los árboles que están al lado de esa escuela.

No voy a nombrar a ninguna de las dos escuelas porque no tengo manera de comprobar lo que pasó y esta carta circula por las redes sociales. Tampoco quiero abonar la grieta estatal/privada, porque actitudes elitistas pueden tener todas las personas en todas las escuelas (esta semana vimos cómo un grupo de alumnas del Nacional de Buenos Aires dejó al descubierto la estructura de poder, machismo e indiferencia en esa institución estatal). Esa discusión nos distrae de la pregunta que realmente me importa: ¿qué creemos realmente los adultos que estamos haciendo con niños, niñas y jóvenes?

 

Vicente López 02 de octubre de 2018

CARTA ABIERTA DIRIGIDA A LA:
Sra. Directora del “……………………….”

Me dirijo a Usted, como Director de la ……………………………… del distrito de Vte. López, para aclarar lo sucedido el viernes 21 de Setiembre del corriente año en la puerta que la escuela que Usted dirige, tiene sobre la calle Camino de la Ribera. Lo hago publicando la presente misiva porque los acontecimientos (que nos tuvieron como protagonistas junto a varixs alumnxs, docentes, papás, mamás y personal de seguridad)  se concretaron en el espacio público y porque, tanto Usted como yo dirigimos instituciones de ese orden (recordemos que toda educación en nuestro país es Pública más allá de la gestión estatal, privada o social que la lleve adelante).
Es importante, para entender la gravedad de lo acontecido, contextualizar nuestra presencia en el lugar mencionado. Junto a lxs docentes de la ………. hemos elaborado un proyecto llamado “Mirando al Río” y para concretarlo planificamos una serie de salidas educativas que, entre otros ámbitos, tienen como destino el Parque Natural Municipal  Ribera Norte de San Isidro. Nos propusimos profundizar la experiencia de nuestrxs niñxs en relación con los espacios públicos (tan vapuleados en estos tiempos) transitando juntxs las calles, utilizando el transporte público y  fundamentalmente entrando en contacto con la realidad cotidiana de la ciudad que habitamos. Todxs los alumnxs de nuestra escuela han participado de estos paseos junto a docentes, padres y directivos, siendo el del viernes 21/09 el cuarto grupo en salir. Le puedo asegurar que los resultados de esta experiencia han sido maravillosos, tanto desde el punto de vista humano y como del pedagógico, puesto que: recibimos la colaboración de las autoridades y trabajadores del Tren de la Costa (nos permitieron viajar gratis), fuimos atendidos amorosamente tanto en la gestión como en las visitas por el personal de la Reserva (guardaparques, guías, responsables), intercambiamos en nuestras caminatas por la Avenida Maipú charlas y saludos amistosos con lxs comerciantes, Bomberxs Voluntarixs, personal policial que custodia la residencia presidencial, recibimos la colaboración espontánea de los trabajadores de tránsito del municipio de Vte. López e inclusive fuimos testigos doloridos de ver gente durmiendo a la intemperie o revolviendo tachos de basura para alimentarse. En fin, vivenciamos juntxs la realidad con todos sus matices, quedando inmensamente agradecidxs a todas las personas y estamentos públicos que colaboraron para que lo pudiéramos concretar. Solo tuvimos una dificultad que paso a relatarle.
El viernes 21/09 al mediodía mientras esperábamos nuestro turno para entrar a la Reserva y como era una jornada agobiante por el calor, aprovechamos la sombra que hay en la vereda de la escuela que Ud. dirige. A los pocos minutos sonó un timbre,  lxs niñxs del ………….. salieron al recreo, se acercaron a la reja y entraron en contacto con nuestrxs chicxs de 4º y 5º grado, allí se estableció un diálogo distendido y espontáneo entre ambos grupos. Me llamó la atención escuchar a una de las docentes que estaban dentro de la institución decirles en inglés a sus alumnxs que se alejaran de la reja “porque podía ser peligroso” (¿?) pero le quite trascendencia puesto que el  intercambio continuó sin inconvenientes. Repentinamente se nos acercó un guardia de seguridad quien,  avergonzado (así  lo expresó) y por indicaciones suyas, nos invitó a retirarnos porque nuestrxs niñxs decían “malas palabras”. Después de un breve intercambio y aclarándole que nuestrxs alumnxs no se habían expresado de esa manera de lo cual fui testigo (aparte ellxs lo negaron) y ante nuestra negativa el guardia se retiró. Pocos minutos más tarde el personal de seguridad  insistió con su pedido pero nosotrxs decidimos permanecer en el lugar hasta que finalmente nos convocaron desde la Reserva. Por último cuando nos íbamos rumbo a la estación de tren al finalizar nuestra visita, un patrullero de la policía provincial se detuvo y me preguntó que problema habíamos tenido con su escuela, le respondí que nosotrxs ninguno que en todo caso le preguntaran a Ud.
Para finalizar quisiera hacerle dos invitaciones. La primera es a reflexionar en torno a las siguientes preguntas: ¿Es Ud. consiente que todas nuestras acciones  en el ámbito educativo son actos pedagógicos? ¿Qué percepción se les inculca a lxs niñxs de la escuela que ud, dirige con respecto a quienes están más allá de las rejas que los separan del espacio público? ¿Realmente piensan Ud. y sus docentes que lxs niñxs de la escuela pública estatal implican algún peligro? ¿Siembran en la conciencia y en el alma de sus alumnxs esos prejuicios sin cuestionárselos? ¿Conoce en profundidad la normativa que rige la Educación Pública en nuestro país y particularmente en la Pcia. de Buenos Aires (leyes, estatutos, reglamentos, diseños curriculares, etc.)? ¿Están entre los objetivos de su escuela la fragmentación social, la grieta con los diferentes, el abismo insalvable que provocan los prejuicios? La segunda invitación es a realizar, cuando Ud. lo disponga, una jornada de juegos e intercambio en nuestra escuela. Sería interesante, me permito sugerirle,  que para ese día Ud., sus chicxs y lxs docentes responsables viajen en tren, caminen por las calles y se encuentren con la realidad en el ámbito público, verán que no es tan hostil como se la imaginan.
Sin más y a la espera de su respuesta le envío el más respetuoso saludo

 

……………………………

Director de la ……………………

Vicente López, Pcia. De Buenos Aires

 

 

Dolores Bulit

Nací en la Ciudad de Buenos Aires en 1972. Mi educación formal ocurrió en el jardín Casa de los Niños fundado por Elena Frondizi, la Escuela Normal Nacional en Lenguas Vivas “John F. Kennedy” y la Carrera de Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires. Mi educación no formal se amasó en una familia numerosa, presente, matriarcal en medio del patriarcado, de clase media profesional. Sin presiones curriculares o extracurriculares, con mucho tiempo y enorme oportunidad para el juego libre en la ciudad y en el campo. También me eduqué en mis empleos y en mis viajes, en mi pareja y con mi maternidad, con todas las personas que pasan por mi vida y a través de mi experiencia más reciente y transformadora con la gestación de Tierra Fértil, un espacio de aprendizaje basado en el juego y la autogestión con 8 años de historia.

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